Un café o más para vivir mejor

En apenas dos décadas, el consumo de café ha pasado de ser poco apropiado para la salud a ser recomendable gracias al conocimiento científico

En el mundo científico las aguas están revueltas con el café. Como ha ocurrido, y seguirá ocurriendo con otros alimentos, los científicos necesitamos tiempo para poder entender cómo responde nuestro cuerpo a su ingesta y como mejorar nuestra expectativa y calidad de vida. Lo que está sucediendo con el café no es la primera vez que pasa. De hecho, se podría decir que más que la excepción es la norma. Basta con recordar como se han ido sucediendo en el tiempo opiniones de lo más variadas sobre las vitaminas, minerales, los hidratos de carbono o como abordar el problema de la grasa en nuestra dieta.

Ahora le ha tocado el turno al café. A medida de que se van publicando nuevos estudios, aunque entre ellos los haya claramente interesados por motivos comerciales, está emergiendo la percepción de que no solo es un producto saludable sino que también es recomendable. Sea como sea, lo que sí parece claro es que los distintos estudios van a permitir saber mucho más sobre el café, estableciendo los límites a su consumo y los beneficios esperados. Un reto interesante y con una perspectiva más que positiva.

Tengamos en cuenta que hoy en día en el mundo se ponen en el mercado más de 150 millones de sacos de café, que se considera la unidad de comercialización de este producto. Cada saco tiene un peso de 60Kg. Por tanto, actualmente se comercializan más de 9 millones de toneladas de café. El precio medio en el mercado, en el año 2016 fue de 111,75 céntimos de dólar/libra. Esto implica que el montante total de la comercialización de este producto es de 20.000 millones de dólares al año. Una cifra considerable, si tenemos en cuenta que los grandes productores no son países desarrollados. Sin embargo, los precios se considera que están bajos, debido al aprovisionamiento de los países consumidores y a la limitación establecida por la crisis económica global.

Consumo y riesgos

Más allá de las cuestiones comerciales, y dejando de lado los aspectos sociales y ambientales vinculados con su producción, ciertamente controvertidos, la noticia se centra en estos momentos en el impacto que se atribuye al café sobre la salud. Hay estudios que sugieren abiertamente que el café puede prolongar la vida o, al menos, puede mejorar la calidad de vida, lo cual es previsible que se traduzca en un aumento del consumo, con un incremento importante de la expectativa del precio.

Como es sabido, el café es un producto extraordinariamente introducido en nuestra vida cotidiana. Desayunamos con café, nos lo tomamos a media mañana, después de comer y en un sinfín de situaciones. Hay multitud de negocios que se dedican a vender diferentes preparaciones basadas en el café. En efecto, se trata de un producto apreciado, valorado y al que dedicamos una parte de la cesta de nuestra compra.

Los datos del Ministerio de Agricultura de España indican que en el año 2016, el consumo de café e infusiones fue de 77.937,35 Toneladas, con un gasto total de 1.140,76 millones de euros. Esto supone un consumo y gasto per capita de 1,78 Kg y 25,99 euros, respectivamente. En gasto total, dedicamos a este capítulo casi el 2% del total de la cesta de la compra. Una partida claramente importante.

El café es un fruto vegetal, del que se extrae la semilla. Posteriormente se puede fermentar, tostar, secar y almacenar. Varios han sido los peligros relacionados con el café. Uno de los más importantes es la formación de micotoxinas, lo que haría al producto peligroso para la salud de los consumidores. Por este motivo, la ICO (International Coffee Organization), junto con la FAO desarrollaron, ya en el año 2001, las medidas necesarias para el control de la formación de estas sustancias, lo que ha mejorado la calidad del producto que se comercializa hoy en día.

A principios de los noventa el IARC (Agencia Internacional para el Estudio del Cáncer), protagonista el años pasado por declarar a la carne roja como probablemente cancerígena, situó al café en el grupo 2A como posible cancerígeno. Con el paso del tiempo matizó su primer dictamen, ya que la OMS publicó, en el año 2016, que ni el café ni el mate eran en sí cancerígenos, sino su consumo a elevada temperatura. Un matiz muy importante, que ha tardado en llegar casi 20 años.

Café y expectativa de vida

Este mismo año, 2017, se están dando a conocer artículos de investigación en los que se reconoce el efecto beneficioso del café para la salud del café, que ha pasado de considerarse peligroso, a ser un producto para recomendar en un lapso de tiempo que apenas supera las dos décadas. Cosas de la ciencia.

En particular, se han  publicado dos estudios, uno europeo (521.300 personas que superaban los 35 años de edad, en 10 países de la UE) y otro americano (seguimiento de 185.855 americanos durante 19 años). En ambos se reconoce que el consumo moderado de café implica una mejora en las expectativas de salud, lo que lleva a recomendar, en el estudio europeo, al consumo de 3 cafés al día. El punto a discriminar con el tiempo es si el responsable es la cafeína u otros componentes del café.

Para aclarar este tema, un nuevo estudio, en este caso publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine, aclara un poco esta duda. En este estudio, se emplea la cohorte de Stanford-Ellison. Lo interesante de este trabajo es que demuestra que la cafeína inhibe la formación de los metabolitos inducidos por IL-1beta. ¿Esto qué significa? Que se produce una mejora de la hipertensión arterial y hay una mejor respuesta a los problemas cardiovasculares.

Si los hallazgos recientemente publicados, así como los que van a seguir, se confirman, podría concluirse que el consumo de café tiene propiedades saludables, que vamos a ir conociendo con el tiempo, y que van a permitir su consumo, con moderación, aportando mejoras en la calidad de vida.

Bibliografía

  • David Furman, Junlei Chang, Lydia Lartigue, Christopher R Bolen, François Haddad, Brice Gaudilliere, Edward A Ganio, Gabriela K Fragiadakis, Matthew H Spitzer, Isabelle Douchet, Sophie Daburon, Jean-François Moreau, Garry P Nolan, Patrick Blanco, Julie Déchanet-Merville, Cornelia L Dekker, Vladimir Jojic, Calvin J Kuo, Mark M Davis, Benjamin Faustin. 2017. Expression of specific inflammasome gene modules stratifies older individuals into two extreme clinical and immunological states. 23(2).

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