Peligra el café

Los efectos del cambio climático se están dejando notar en las plantaciones de café con producciones cada vez más exiguas
café y cambio climático

REDACCIÓN – La noticia saltó a los medios a finales del pasado mes de agosto. Y todos, prácticamente sin excepción, reprodujeron la nota de prensa que el Climate Institute, radicado en Australia, había hecho pública. El cambio climático, de acuerdo con los resultados obtenidos por el estudio A Brewing Storm, está siendo ya una amenaza real para las plantaciones de café. El aumento de un grado centígrado registrado en los últimos años en las principales zonas cafeteras ha reducido drásticamente la producción en todo el planeta, asegura el estudio.

Las previsiones de futuro tampoco son nada halagüeñas. El documento predice que el calentamiento global reducirá a la mitad las tierras para el cultivo de esta planta de aquí a 2050, lo que sin duda repercutirá en los precios y la calidad.

La investigación señala que esta drástica reducción de los terrenos para el cultivo de café afectará a más de 120 millones de personas que viven de la industria cafetera, entre ellas algunas de los países más pobres.

“El aumento de las temperaturas y las condiciones meteorológicas extremas reducirán el área apta para la producción en torno al 50 por ciento, mermarán la calidad y aumentarán los precios del café para los consumidores”, señala el estudio.

El aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones meteorológicos, entre ellos las lluvias, ya están afectando a los cultivos en muchos países clave en la producción de café, como México, Guatemala y Nicaragua. Estos cambios han aumentado la incidencia de enfermedades y plagas, lo que afecta a los cultivos y su calidad, añade el estudio.

El café es una industria que factura globalmente 19.000 millones de dólares. En todo el mundo se consumen a diario más 250 millones de tazas de café y la producción de esta bebida es más de tres veces superior a la de los años 60.

Sin embargo, entre el 80 y el 90 por ciento de los 25 millones de agricultores que se dedican al cultivo de café son pequeños propietarios, por lo que están más expuestos al cambio climático, sostiene el estudio.

Según el director del Climate Institute australiano, John Connor, si no se combate significativamente esta situación, los agricultores tendrán que trasladar la producción a zonas reservadas a otros usos, como la conservación de la naturaleza y los bosques. Y para 2080, el café podría haberse extinguido, añade.

Otros datos alarmantes del estudio: en Tanzania, donde la industria cafetera ocupa 2,4 millones de personas, la producción ha disminuido unos 137 Kg por hectárea. En Latinoamérica, la proliferación de plagas debidas a episodios climáticos extremos, la producción se ha reducido a la mitad. Y algún país, como Nicaragua, la pérdidas de producción han llegado a situarse en el 85% de las cosechas. De seguir así, prosigue el estudio, entre 2060 y 2080 podrían perderse la mayor parte de cosechas de café silvestre.

La única solución que avista Connor para paliar lo que en la industria se está viendo como un desastre sin paliativos, pasaría por alejar las cosechas de las zonas ecuatoriales, lo cual afectaría tanto la productividad como la calidad. O invertir en mejorar las actuales condiciones de cultivo, lo cual, en su opinión, pasaría por “incentivar políticas de comercio justo”.

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