Para comer rápido

Los productos de comida inmediata empiezan a visibilizarse en supermercados al tiempo que abren brecha como opción a domicilio en restaurantes

Hace no mucho tiempo, apenas poco más de una década, llamar a la pizzería o al restaurante chino para encargar un menú que fuera librado a domicilio, eran de las pocas propuestas gastronómicas que, junto a las sempiternas paellas del fin de semana o los platos enlatados podíamos llevarnos a la boca. Eran los albores de la llamada “comida inmediata”, un concepto que, al parecer, tiende a generalizarse sobre todo en la cultura urbana y que cada vez tiene más adeptos y muchísima mayor variedad de oferta.

Solo hay que ir a cualquier superficie comercial para comprobarlo. El surtido de ensaladas, con su aliño correspondiente en la misma bolsa, es cada vez mayor y más variado. Y en la bolsa se resume el espíritu de la comida inmediata: basta con abrirla, tomar la parte que nos interesa comer y aliñarla al gusto. Del recipiente al plato sin necesidad de limpiar, cortar o, llegado el momento, hervir, cocer o elaborar. La propuesta de la comida inmediata es que en la cocina solo sea necesario limpiar los platos.

En las secciones de refrigerados abundan ya platos preparados para raciones dobles o individuales de pastas y arroces, carnes cocidas (de la ternera al pollo), frutas peladas y cortadas o las ensaladas citadas anteriormente. La variedad es tal que uno podría plantearse un menú semanal más o menos equilibrado en el que no faltarían platos sofisticados para fechas señaladas. De alguna forma, es la extensión a los supermercados de la clásica visión de los establecimientos de comida para llevar, que a su vez se han modernizado, o de aquellos restaurantes que proponen que cada uno coma en casa. O lo que es lo mismo: restaurantes sin comensales.

Ahorrando tiempo

El futuro plantea hogares sin cocina o, en el mejor de los casos, con lo mínimo imprescindible. Un pequeño lavavajillas, un horno microondas y una nevera no necesariamente de gran tamaño. El resto de lo que hoy es una cocina convencional sería accesorio.

Esta opción, que empieza a no ser descartable en las grandes ciudades, se corresponde con el deseo de los consumidores de no emplear más tiempo del estrictamente necesario en labores asociadas a la cocina. Por ejemplo, según una encuesta reciente de Nielsen, en la compra. Un 37% de sus encuestados admite que efectuar la compra de comida les resulta “engorroso”. Y un 31%, que tiene tendencia a buscar cerca de su trabajo o domicilio algún establecimiento de comida preparada.

Según datos oficiales del INE, una cifra estratosféricamente grande de españoles, el 84%, declara que no tiene tiempo para cocinar. Las cifras son relevantes entre el sector de los más jóvenes, que apenas pasan una hora diaria en tareas relacionadas con la cocina. Los datos se ajustan a las nuevas realidades, en las que abundan hogares unipersonales o monoparentales en las que el tiempo dedicado a la cocina y otras labores del hogar tienden a minimizarse.

Vistos los datos, no es de extrañar que el mercado de platos preparados no pare de crecer. Diversas estimaciones sitúan ese crecimiento en el 5% anual y no parece que vaya a detenerse. Globalmente, el volumen de negocio se estima en 3.000 millones de euros anuales. Los platos refrigerados listos para comer, ready meal en el argot del sector, son los que experimentan mayor crecimiento, junto a los que se expenden a temperatura ambiente. Apenas crecen los congelados y los enlatados.

De puerta a puerta

En una entrevista reciente, Antonio Hernández Callejas, presidente de la multinacional Ebro Foods, aseguraba que la innovación basada en la adaptación a los deseos y necesidades del mercado, suponían su mayor apuesta de futuro. La empresa es líder mundial en pastas y arroces y en los últimos años ha entrado con fuerza en el sector de los ready meals y los productos orgánicos. La tendencia a las monodosis también se impone entre las grandes con la mirada puesta en las grandes cadenas de distribución y supermercados.

Hay otro ámbito, sin embargo, que también está creciendo. Lo podríamos llamar de proximidad, aunque no tiene nombre formal. Basa su éxito en la rápida entrega de menús a domicilio. Se puede encargar a través de plataformas online a partir de cocinas especializadas o incluso de restaurantes que ofrecen este servicio.

Hablando propiamente de proximidad, el servicio de entrega a domicilio se completa con un número cada vez mayor de establecimientos, bien sean de comida rápida o restaurantes especializados, que optan por este tipo de iniciativas. Se anuncien o no en Internet, vienen a ser los de toda la vida pero con un valor añadido en forma de oferta culinaria mayor.

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