Nuevos genes involucrados en la obesidad infantil

Los resultados revelan mutaciones en genes vinculados a procesos hormonales y al trastorno de déficit de atención e hiperactividad

Casi el 28% de los niños españoles sufre obesidad, una cifra que la convierte en la enfermedad crónica más prevalente en  la población infantil y adolescente. La obesidad infantil no sólo comporta problemas para la salud del niño, sino que además lleva consigo el riesgo a padecer obesidad y otras enfermedades vinculadas durante la edad adulta.

Tanto el ambiente como la herencia genética juegan papeles cruciales en el desarrollo de la obesidad, por eso se dice que es una enfermedad compleja. Sin embargo, y especialmente en los casos de obesidad infantil, la genética tiene un peso importante. Pese a ser un trastorno muy estudiado, los procesos genéticos que subyacen en esta enfermedad siguen siendo en gran parte desconocidos. Ahora, un equipo científico liderado por las universidades Pompeu Fabra (UPF) y Autónoma de Madrid (UAM), ha realizado un estudio sobre 157 niños españoles que desvela nuevos genes involucrados en la obesidad infantil grave. El estudio se ha publicado en la revista Plos Genetics.

“Todas las mutaciones que hemos observado han sido heredadas por uno de los padres de los niños”, asegura Luis Alberto Pérez Jurado, colíder de la investigación y jefe de la Unidad de Genética de la Universidad Pompeu Fabra. “La combinación de la carga genética con el ambiente claramente ‘obesogénico’ que ha surgido en los últimos años con las sociedades industrializadas seguramente explique el hecho de que la enfermedad se expresa de forma más evidente en los hijos que en los padres”, añade.

Hormonas clave en el sobrepeso

Cuatro de los genes descubiertos están relacionados con procesos hormonales. GRPR es el gen que da lugar al receptor de la gastrina, una hormona encargada de facilitar la digestión en el estómago y promover la sensación de saciedad. “El mal funcionamiento del gen GRPR puede causar dificultades para sentirse saciado y, en consecuencia, provocar una mayor ingesta de comida”, comenta Pérez Jurado.

Por otro lado, el gen SLOC4C1 está involucrado, entre otras funciones, en el transporte de las hormonas tiroideas. Estas hormonas se han relacionado en numerosas ocasiones con variaciones de peso, siendo el hipotiroidismo una causa frecuente del sobrepeso.

El equipo investigador también ha identificado mutaciones en el gen GRIK1, relacionado con la familia de receptores de glutamato. Estas estructuras moleculares tienen un importante papel en el balance de energía y la ingesta. En estudios con ratones se ha visto que la ausencia del receptor de glutamato 5 (mGLUR5) lleva a un descenso considerable en el peso.

Los científicos también han encontrado una mutación en el gen NPY, que está presente en aquellos pacientes que, además de sufrir obesidad, también padecen trastorno del déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “No resulta extraño que exista un vínculo entre el TDAH y la obesidad, puesto que el mismo gen regula funciones relacionadas con ambos trastornos”, señala Clara Serra, autora del artículo e investigadora de la Universidad Pompeu Fabra.

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