Microplásticos en la mesa

Se han detectado microplásticos de distinto origen y composición en al menos 170 especies animales marinas y distintas especies de algas
microplásticos

Alfons Guerrero Navarro | José Juan Rodríguez Jerez
Universidad Autónoma de Barcelona

Los microplásticos son un conjunto de materiales que se generan por la actividad industrial, que se dispersan en el medioambiente y que posteriormente se encuentran en animales y plantas y, en consecuencia, en los alimentos.

Se trata de contaminantes muy heterogéneos en composición, origen y forma. Los microplásticos creados para actuar como aditivos para otros productos se clasifican como microplásticos primarios (encontrándose en una gran variedad de productos como pueden ser cosméticos, limpiadores domésticos o abrasivos industriales), mientras que los originados por la degradación de plásticos se clasifican como microplásticos secundarios (Greenpeace ha calculado que cada segundo se vierten 200 kg de plásticos al mar).

Como máximo poseen un tamaño de partícula de 5 mm de diámetro, lo que les permite eludir las fases de depuración de aguas residuales urbanas. Por ejemplo, durante la colada se desgastan los tejidos sintéticos, produciendo microfibras que llegarán hasta el medio natural, sin ser retenidas en su totalidad por los procesos de limpieza de aguas residuales convencionales. Igualmente ocurre con las partículas plásticas abrasivas de productos cosméticos o trozos pequeños de envases plásticos que se eliminan sin control.

De casa al medioambiente

Estos elementos sintéticos han sido detectados en gran variedad de especies marinas y a gran distancia de los núcleos urbanos. Una vez en el medio acuático, son ingeridas por distintas especies y van bioacumulándose a lo largo de toda la red trófica. Algunos de estos productos sólo comportan un riesgo mecánico, como por ejemplo efectos abrasivos en el tubo digestivo u obstrucción del mismo, mientras otros pueden comportar riesgos químicos al llevar compuestos tóxicos en su composición o adheridos a partir de residuos presentes en el agua o el aire. Es frecuente encontrar en estos microplásticos metales pesados y, dada su relación área-volumen, tener una concentración en su superficie mayor que la existente en el agua en la que se encuentran.

Hasta el día de hoy se han detectado en gran diversidad de animales marinos. Un estudio publicado en la revista Nature mostró los resultados de una investigación donde se alertaba de la presencia de microplásticos en animales de los fondos marinos, en zonas polares y hasta en 170 especies marinas, tanto de vertebrados como de invertebrados.

A pesar de todos los indicios recopilados a día de hoy, aun no se sabe su efecto a nivel ecológico. El impacto de estos contaminantes humanos, en las especies salvajes que viven en estos entornos afectados, es desconocido, aunque se sabe a nivel de laboratorio que pueden provocar debilidad, mayor susceptibilidad a patógenos o problemas de fertilidad en ciertas especies. Esta contaminación no solo se restringe a especies animales puesto que se han identificado microplásticos también en algas marinas.

Del medioambiente a la mesa

Hace un año se publicó la presencia de restos de microplásticos en la sal de consumo humano. En un estudio publicado en la revista Environmental Sciences and Technologies, se describió la presencia de microplásticos en diversas marcas de sal de cocina chinas, sobre todo en las procedente de salinas marinas.

Debido a todos estos problemas, hay países que han decidido prohibir el uso de micro-esferas de plástico para productos de limpieza personal y cosméticos, como EEUU. Otros están en vías de prohibirlo como Gran Bretaña o Dinamarca. La Unión Europea de momento está estudiando la problemática, ya que no existe ningún tipo de legislación sobre la presencia de estos contaminantes en los alimentos a nivel comunitario.

En una nota informativa por parte de Bélgica, Países Bajos, Austria y Suecia en la reunión del Consejo de Medio Ambiente de 17 de diciembre de 2014, se reclamaba un cambio de las políticas relacionados con el consumo de productos de cosmética con microplásticos y aumentar los estudios de sus efectos en el medio ambiente.

Recientemente en mayo de 2016, con la realización del Congreso MICRO 2016, sobre microplásticos en el medio ambiente, se firmó la Declaración de Lanzarote, donde el comité científico, en representación de todos los participantes, realizó un llamamiento al conjunto de la sociedad para concienciar de esta problemática y aumentar los esfuerzos para prevenir su producción e impacto.

La Autoridad Europea en Seguridad Alimentaria (EFSA), atendiendo una petición del Instituto Federal Alemán sobre Evaluación de Riesgos (BfR) sobre la presencia de microplásticos y nanoplásticos (de 1 a 100 nm de diámetro) en alimentos, ha señalado que la información se limita a la presencia de microplásticos en alimentos y que existe metodología para analizarlos y cuantificarlos, pero que para los nanoplásticos no hay información ni metodología preparada a día de hoy.

Un problema en estudio

Diez países europeos –Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Holanda, Noruega, Portugal, Suecia y España– financiarán con 7,5 millones de euros cuatro proyectos para investigar el impacto de los microplásticos en el océano. La contribución española es de 550.000 euros, dentro del ámbito de la plataforma JPI Oceans para la investigación conjunta de mares y océanos.

En los cuatro proyectos seleccionados participarán cinco grupos de investigación españoles, que persiguen estudiar los riesgos potenciales de la presencia de microplásticos en el océano, su distribución, destino e impacto medioambiental.

En particular, se trabajará en armonizar métodos de monitoreo, extracción y análisis de partículas de microplasticos, y en los efectos ecotoxicológicos de los mismos sobre la vida marina.

La selección de los proyectos de investigación se ha realizado mediante una convocatoria competitiva internacional a la que se presentaron 21 solicitudes de proyectos en colaboración, con un presupuesto total de más de 26 millones de euros. Las evaluaciones científico técnicas de las propuestas corrieron a cargo de un panel de reconocidos expertos a escala internacional.

Bibliografía

  • Dongqi Yang, Huahong Shi, Lan Li, Jiana Li, Khalida Jabeen, Prabhu Kolandhasamy. 2015. Microplastic Pollution in Table Salts from China. Environ. Sci. Technol. 49(22):13622–13627.
  • M. L. Taylor, C. Gwinnett, L. F. Robinson & L. C. Woodall. 2016. Plastic microfibre ingestion by deep-sea organisms. Nature. 6, 33997. doi:10.1038/srep33997

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