Los beneficios de comer en japonés

La dieta tradicional japonesa, rica en verduras, pescado y frutas, se asocia a una mayor longevidad y menor riesgo de enfermedad cardiovascular
dieta japonesa

A.R. | REDACCIÓN

Corren tiempos de corroborar con datos cada vez más precisos aquello que la observación sugiere. Este es el caso, una vez más, de la dieta tradicional japonesa, asociada tradicionalmente con una mayor longevidad. Un estudio recién publicado en The British Medical Journal, corrobora ahora lo que ya se suponía: en Japón se vive mucho tiempo, en particular las mujeres, que sitúan la esperanza de vida en los 87 años, lo que las convierte en los humanos más longevos del planeta.

Una parte importante de esta longevidad, aseguran los investigadores, tiene que ver definitivamente con la dieta y, de manera muy especial, con el grado de seguimiento de la dieta tradicional nipona, en la que hay abundancia de frutas y verduras, además de pescado. El consumo de carne es extraordinariamente reducido, aspecto que contrasta de forma clara con los modelos alimentario occidentales en los que la carne es uno de los platos protagonistas de la dieta diaria.

El estudio se ha llevado a cabo con 79.594 personas a lo largo de 15 años. En este tiempo se ha seguido el tipo de dieta de los participantes y se ha podido constatar que quien seguía de forma más estricta las costumbres alimentarias niponas era quien alcanzaba mayor edad. Concretamente, su esperanza de vida se sitúa en un 15% superior a quienes se iban alejando de este modelo dietético.

El estudio ha evaluado la ingesta de 147 alimentos, incluidos entre ellos  algunos más propios de las dietas occidentales. Gracias a ello, además de la longevidad, es posible correlacionar la dieta con la aparición de enfermedades como el cáncer, que ha experimentado un notable crecimiento en Japón, o con las cardiovasculares.

Riesgo cardiovascular

Con respecto al cáncer, y a pesar de que existen estudios que vinculan claramente el abuso de determinados alimentos con alguna manifestación clínica concreta, los investigadores japoneses  no han encontrado en este amplio trabajo ningún vínculo determinante. Sí lo han hallado en cambio con las enfermedades cardiovasculares. Cuanto más estricto era el seguimiento de la dieta tradicional nipona, menor es el riesgo de fallecer por un infarto de miocardio o por un ictus.

El riesgo aminora entre las mujeres, especialmente entre aquellas que incluyen en su dieta el té verde. Las de menor riesgo y por tanto con mayor expectativa de vida, resultaron ser las que además de té verde seguían una alimentación alta en calorías, lo cual parece ser una contradicción que deberá ser resuelta en el futuro.

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