La maleza que sobrevive al glifosato

Algunas malas hierbas se adaptan selectivamente al glifosato provocando fenómenos de resistencia
malas hierbas y glifosato

El glifosato es uno de los herbicidas más comúnmente usados en el mundo. Y su nivel de efectividad contra las malas hierbas en cultivos está más que demostrada. Más allá de la polémica que genera su uso intensivo por sus potenciales efectos en salud humana y ambiental, al herbicida también le salen piedras en el zapato en forma de resistencias inesperadas. En España, esas piedras se localizan en los campos de olivar y cítricos, sobre todo, en la comunidad andaluza. En ellas se ha visto que el glifosato apenas afecta a la especie Lolium rigidum, una de las malas hierbas más problemáticas para estos cultivos.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Córdoba (UCO), liderados por el catedrático de Química Agrícola y Edafología Rafael A. De Prado, ha descubierto que un biotipo de esta especie es resistente y que la resistencia se debe a que, al aplicarse el pesticida sobre la mala hierba, se absorbe y se mueve poco con respecto al biotipo susceptible.

El glifosato viene usándose desde los años 90 en los campos de cítricos y de olivar. Este uso continuado ha provocado una presión de selección sobre dos grandes tipos de malezas, Lolium rigidum y Conyza spp. Como resultado, la primera de estas malas hierbas ha sido capaz de sobrevivir al tratamiento de glifosato a dosis que deberían eliminarla.

En un estudio publicado en la revista Frontiers in Plant Science el equipo de científicos comprobó cómo el glifosato apenas penetra y se mueve dentro de la planta. De este modo, la no translocación del herbicida es en realidad un mecanismo de defensa de la propia planta. De Prado explica que para llegar a estos resultados realizaron prospecciones, principalmente en olivares de la provincia de Jaén y campos de cítricos en Córdoba, Sevilla y Huelva. 

La investigación demuestra que la resistencia de estas malas hierbas al glisofato no está asociada a acciones humanas ni a fenómenos climatológicos, sino que es algo intrínseco en la planta que se adapta. El equipo se plantea ahora si este mismo mecanismo se repite en otras especies y con otros herbicidas. El proceso de adaptación podría obligar a reformulaciones del herbicida o a introducir alternativas para la eliminación de las malas hierbas.

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