La exposición del feto al bisfenol A puede inducir obesidad

Un estudio sugiere que el bisfenol A altera el normal funcionamiento de la leptina, la hormona que regula el apetito
bisfenol A

Los indicios en contra del uso del bisfenol A, químico que sigue utilizándose en alimentos enlatados, se acumulan sobre la mesa. Un nuevo estudio, en este caso publicado en la revista Endocrinology, sugiere que el bisfenol A podría alterar los circuitos hipotalámicos del cerebro que regulan la conducta alimentaria y el balance energético. Como consecuencia de esta alteración, observada en ratones de laboratorio, la exposición del feto a través de la madre al bisfenol A puede inducir obesidad y otros trastornos alimentarios en la edad adulta.

Según se ha visto en el estudio, desarrollado por investigadores de la Universidad de Carleton (Canadá), la exposición prenatal al bisfenol A retrasaría la producción en forma de oleada de leptina que se genera tras el nacimiento, la cual es necesaria para activar la respuesta biológica adecuada del organismo a esta hormona. Por lo que se deduce del estudio, la exposición al producto químico alteraría de forma permanente la neurobiología del feto, provocando su predisposición a la obesidad al alcanzar la edad adulta.

La exposición a bisfenol A es un fenómeno extraordinariamente común. Tanto que son muchos los estudios que elevan hasta el 90% el nivel de población general en la que es posible hallar en mayor o menor medida la presencia del producto químico en su organismo. Ello incluye, por supuesto, a mujeres gestantes y, a través de ellas, a sus futuros hijos.

Diversas investigaciones han asociado la exposición prenatal al bisfenol A con problemas de desarrollo y su vinculación a trastornos de ansiedad e hiperactividad en niños de corta edad. Del mismo modo, se ha visto como la alimentación con leche materna puede actuar como vector de transmisión del químico.

El uso industrial del bisfenol A, está siendo cuestionado desde hace una década por su potencial como disruptor estrogénico. En 2008, y a raíz de diversos estudios científicos advirtieron de este riesgo en fetos y niños de corta edad. Sin embargo, tanto la FDA norteamericana como la EFSA en Europa, agencias de las que depende la seguridad alimentaria a ambos lados del Atlántico, ha señalado que los niveles actuales de exposición no constituyen un riesgo para la salud. Pese a ello, en Francia está prohibido su uso en biberones y los niveles de exposición tienden a reducirse a la espera de nuevas evaluaciones.

El bisfenol A, del que se producen cerca de 2,5 millones de toneladas al año, se emplea principalmente en la fabricación de plásticos. Su uso es corriente para para fabricar una gran variedad de productos comunes, incluyendo biberones y botellas de agua, equipamiento deportivo, dispositivos médicos y dentales o CD y DVD, además de diversos tipos de electrodomésticos.

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