En defensa de las malas hierbas

Un estudio de la Universidad de Lleida confirma que la heterogeneidad del paisaje favorece una mayor biodiversidad de insectos polinizadores y pájaros

La heterogeneidad del paisaje en los campos de cereal de secano, con un mayor porcentaje de determinadas especies de malas hierbas, favorece la presencia de insectos polinizadores especializados y de pájaros. Así lo revela una investigación de la Universidad de Lleida (UdL) publicada recientemente en la revista internacional Agriculture, Ecosystems and Environment. El estudio se ha desarrollado en un gradiente de complejidad de paisaje, en diferentes comarcas leridanas.

Los investigadores del grupo de investigación de Malherbologia y Ecología Vegetal de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agraria (ETSEA) de la UdL han analizado tanto la heterogeneidad composicional, es decir, el porcentaje de vegetación natural, como la heterogeneidad conformacional, referente a la estructura de las parcelas. Así, han trabajado desde zonas con más vegetación natural, con campos pequeños y de formas irregulares hasta paisajes dominados por grandes campos con márgenes lineales donde la vegetación natural es escasa.

La principal conclusión es que "la heterogeneidad del paisaje agrícola de secano favorece especies de malas hierbas que promueven servicios ecosistémicos en un espectro amplio de organismos, mejorando la biodiversidad", explica el investigador principal, Xavier Solé-Senan. "Todo ello, naturalmente, debe tenerse en cuenta en el contexto de declive mundial de polinizadores, como las abejas, para planificar las mejores estrategias de conservación", destaca.

La investigación señala que un mayor porcentaje de vegetación natural, con determinadas especies de malas hierbas, proporciona un rango amplio de recursos tróficos a pájaros, así como también refugio o un hábitat adecuado para la puesta o la cría. Mientras, los campos con formas irregulares -alto perímetro dividido de área- sostienen plantas que tienen un atributos florales muy importantes para atraer polinizadores especializados.

"Si en lugar de promover paisajes altamente simplificados se hiciera el esfuerzo de mantener un cierto nivel de complejidad estructural, favoreceríamos la conservación y auto-recuperación de la biodiversidad", afirma Solé-Senan. "Además, el marco funcional que hemos desarrollado permite abrir nuevas líneas de investigación encaminadas a establecer relaciones entre intensificación agrícola, paisaje y otros servicios ecosistémicos que sean objetivo de estudio", concluye.

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