El tentempié entre horas se sofistica

Crecen la oferta de bocaditos para horas concretas del día y la exigencia de productos más saludables
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QUIMA GANIVET

Son las diez de la mañana; llevamos dos horas en el trabajo y más de tres levantados. El estómago empieza a protestar. ¿Qué tomamos? ¿Y si se aproxima mediodía? ¿Y a media tarde? Tal vez no hayamos pensado nunca en ello, pero esos pastelitos, aperitivos salados o piezas de fruta que nos comemos para apaciguar nuestro estado de ánimo menguante, y de paso los efectos del descenso de azúcar en sangre, tienen su razón de ser. Y la industria que se dedica  ello lo sabe.

Y no es que sepa que necesitamos un aporte suplementario de energía para terminar con fuerzas nuestra jornada laboral o llegar en condiciones al final del día. Sabe qué es lo que más nos gusta, a qué horas concretas del día y si nos apetece dulce o salado. A ello dedica sus esfuerzos publicitarios.

De acuerdo con distintos estudios, lo que busca el consumidor en su bocado suplementario es algo así como prolongar un estado de ánimo, además de recargar baterías. Así, hay quien lo que pretende es repetir el desayuno, tener esa sensación del primerísimo ágape recién levantados. Pero ni empleando el mismo tiempo de consumo ni tampoco la misma intensidad energética. Los pastelitos dulces, los pequeños bocadillos o el medio café con leche de media mañana cumplen con esta función.

Conocedores de esta tendencia, los fabricantes de tentempiés afinan cada vez más su producción y, sobre todo, sus mensajes publicitarios. No solo eso: según una encuesta reciente, un tercio de los consumidores lo son de productos específicos a horas concretas del día. Algunas empresas han optado, en este sentido, por ofrecer diseños específicos de bocados. Entre los que ganan peso, las mezclas de frutos secos y aperitivos salados, cada vez más demandados. Estos últimos hacen las veces de antesala del almuerzo.

La hora de comer

La idea principal que en estos momentos ocupa a las agencias publicitarias es ganar atractivo añadiendo nuevas cualidades a los productos de siempre, pensando en nuevas presentaciones o reinventando tentempiés, señalan los expertos. Por ejemplo, añadir cafeína a un yogurt, de manera que se convierta en el recordatorio de la rutina diaria. Pero, tal vez, con la dosis equivalente a meda taza de café basta. Algunas marcas, en cambio, piensan en aromas o sabores añadidos que recuerden comidas o postres. La idea es extender el consumo a momentos concretos del día.

Mientras los productores experimentan con estas nuevas ideas, sin embrago, los consumidores habituales de este tipo de producto parecen optar cada vez más por tentempiés que al mismo tiempo añadan cualidades saludables como la reducción de azúcar o grasas en sus contenidos, algo que hasta la fecha muy pocos han tenido en cuenta en su etiquetado.

Es probable que con el tiempo veamos aparecer bocados tan sorprendentes como palomitas de maíz con fresas en crema, patatas chip con chocolate y aroma de chile o cualquier otra mezcla en la que dominará el aperitivo salado. Al fin y al cabo, cada europeo adquiere 3,6 Kg de este tipo de producto de media en un mercado que crece a ritmos superiores al 12% anual.

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