El microbioma, el órgano regulador de la obesidad

Crecen las evidencias científicas de que el conjunto de microorganismos que habitan nuestro intestino regulan la pérdida o ganancia de peso
microbiota

Durante mucho tiempo, la relación entre salud y enfermedad en alimentación ha estado ligada al consumo de nutrientes, su equilibrio y la necesidad de cubrir las necesidades nutricionales de una persona en función de su edad, sexo o situaciones especiales. Sin embargo, de un tiempo para esta parte, se le está prestando una atención particular al tipo de microorganismos que habitan nuestro intestino y su interacción con nuestro organismo. El conocimiento de esta relación va a determinar diferentes estados de salud, por lo que conviene tenerlos muy en cuenta.

Es bien conocido, por parte de la población general, que hay alimentos que aportan microorganismos que se consideran buenos. El ejemplo más característico es el del yogur, aunque desconocemos que multitud de alimentos son fermentados y, en consecuencia, poseen elevadas concentraciones de microorganismos que nos pueden aportar beneficios evidentes. Este es el caso de los embutidos, el pan, algunas bebidas, como las cervezas artesanales, el queso o algunas leches infantiles. El conocimiento de las bacterias intestinales, su equilibrio, así como la relación con los nutrientes que ingerimos y nuestros hábitos de vida van a jugar un papel esencial en el entendimiento de las condiciones esenciales de lo que denominamos una dieta y una vida saludables.

Un órgano llamado microbioma

El término microbioma está íntimamente relacionado con el de microbiota. Desde siempre, al conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino se le denominó micro-flora o también flora intestinal. Sin embargo, este término es erróneo, puesto que presupone que los microorganismos pertenecen al mundo vegetal, algo incorrecto. En la actualidad, se prefiere el término microbiota entendido como el conjunto de microorganismos que habitan nuestro intestino, o cualquier entorno ecológico concreto. Puede ser un alimento, el agua, el aire o la casa donde vivimos.

En el caso de nuestro organismo, necesitamos a los microorganismos intestinales, seres microscópicos que procesan los alimentos que consumimos, que elaboran sustancias que nos son favorables y que poseen una carga genética calculada en unos 150 millones de genes, es decir, 150 veces más que el genoma humano. Al conjunto de genes que aportan estos microorganismos es a lo que llamamos microbioma. La importancia de este material y su impacto en nuestra salud es algo que no puede ser ignorado.

Obesidad y efecto yo-yo

Constantemente estamos recibiendo información de dietas milagro que, pretendidamente, aseguran una pérdida de peso. Sin embargo, para las personas afectadas de obesidad, que ya han probado diversas dietas, el problema no es conseguir una pérdida de peso puntual, sino lograr mantener, después de una dieta, un peso objetivo ideal.

Esto se convierte en un auténtico desafío, porque mantener el peso en condiciones saludables, una vez conseguida una reducción adecuada no parece que sea demasiado fácil. Es más, se describe la existencia de un efecto yo-yo, donde se pierde peso en una primera etapa, para ganar con posterioridad lo perdido y un poco más.

En muchas ocasiones, se desconoce por qué se produce este efecto, ya que es evidente incluso en personas que corrigen su dieta y hacen pequeños extras en la dieta. En realidad, las personas afectadas parece que engordan más deprisa que antes, produciéndose una sensación de frustración ante el proceso.

Obesidad y microbioma

A finales del año 2016, se publicó un artículo en la revista Nature, en el que se estudió la implicación de la dieta en la composición de la microbiota intestinal y cómo esto afecta a la obesidad y a su corrección. Para ello, los investigadores trabajaron con ratones a los que se daba una dieta rica en grasas u otra controlada.

Los ratones que fueron sometidos a dietas ricas en grasa engordaron como era de esperar, e incluso, cuando se les daba una dieta más saludable de pérdida de peso, perdían peso, tal y como se esperaba. Sin embargo, al producirse el cuadro de obesidad, la microbiota intestinal se alteraba y no cambiaba sustancialmente a una situación saludable al perder peso. Por tanto, el adelgazamiento inducido por la dieta no suponía una corrección en el microbioma intestinal.

Es más, al trasferir la microbiota de los individuos obesos a otros ratones con dieta grasa, los ratones engordaban más rápido que cuando se transfería la microbiota de ratones con dieta equilibrada. Por tanto, si bien no se puede afirmar que las bacterias son las responsables de la obesidad, porque lo es la dieta, sí es cierto que los microorganismos intestinales aceleran o enlentecen la digestión y absorción de nutrientes energéticos.

Por este motivo, se hizo un trasplante de microbiota fecal de individuos sanos, con dieta equilibrada, a los individuos obesos, lo que consiguió que, con una dieta adecuada, los ratones mostraron una mayor reducción del peso, disminución de la grasa corporal y aumento de la masa magra.

En esencia, lo que determinan las evidencias científicas es que la pérdida de peso y el posterior mantenimiento del mismo es dependiente del tipo de microorganismos intestinales. Una rápida pérdida de peso nos puede llevar a un desequilibrio en el microbioma intestinal, lo que supondrá una mayor facilidad para la recuperación del peso.

Por tanto, la pérdida de peso no sólo consiste en perder kilos, sino en recuperar microorganismos. Si este equilibrio no se consigue, puede que el esfuerzo no sea suficiente. Esto indica que la posible inclusión de microorganismos anti-obesidad, en el futuro, pueda ayudar a conseguir dietas saludables con efecto sostenido en el tiempo.

Bibliografía

  • Thaiss C.A., Itav S., Rothschild D., Meijer M.T., Levy M., Moresi C., Dohnalová L., Braverman S., Rozin S., Malitsky S., Dori-Bachash M, Kuperman Y., Biton I., Gertler A., Harmelin A., Shapiro H., Halpern Z., Aharoni A., Segal E., Elinav E. 2016. Persistent microbiome alterations modulate the rate of post-dieting weight regain. Nature. doi:10.1038/nature20796.

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