El ictus altera la microbiota intestinal, lo cual dificulta la recuperación

Un enlace bidireccional entre el cerebro y el intestino puede mejorar o empeorar la lesión cerebral, según se ha comprobado en ratones
microbiota y cerebro

Los accidentes cerebrovasculares, los temidos ictus, alteran la flora intestinal, al menos en ratones, la cual actúa sobre el sistema inmune para ejercer más daño cerebral. De confirmarse en humanos, sería una prueba más de que el estómago y el cerebro están vinculados a través de los microbios y el sistema inmunológico.

Investigadores de la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich en Alemania han descubierto que si inducen accidentes cerebrovasculares en ratones, la  microbiota intestinal de los animales pierde su equilibrio natural, lo que provoca una respuesta inmune que viaja de vuelta al cerebro y empeora la gravedad de las lesiones. Al trasplantar bacterias fecales de ratones sanos en roedores libres de gérmenes que habían sufrido accidentes cerebrovasculares, estos últimos tuvieron una mejor recuperación.

La investigación ha demostrado que los accidentes cerebrovasculares isquémicos producen una respuesta inflamatoria en el cerebro, que activa las células T y linfocitos en particular. Dependiendo de su destino, estas células T pueden ayudar o empeorar la recuperación del cerebro. La acumulación de pruebas sugiere ahora que los microbios en el intestino pueden influir en la actividad inmune en el cerebro a través del denominado "eje intestino-cerebro." Estudios previos habían mostrado que cambios inducidos por antibióticos en la microbiota intestinal afectan el impacto del accidente cerebrovascular. Esta sería la primera vez que se comprueba el efecto opuesto.

De acuerdo con estudios anteriores, el equipo de Liesz encontró que la motilidad del intestino de los animales a los que se había inducido un ictus se redujo notablemente. En conjunto, los resultados sugieren que al disminuir el movimiento del contenido del estómago, se altera la composición microbiana del intestino. Pero estos cambios, a su vez, afectan la recuperación del cerebro tras un accidente cerebrovascular, de modo que se exacerba la lesión cerebral.
exacerbaron la lesión cerebral.

Para ver si la microbiota intestinal podrían limitar el daño cerebral, los investigadores efectuaron trasplantes fecales de ratones sanos a los animales que acababan de sufrir un ictus. Como resultado se observaron lesiones cerebrales más pequeñas. Este hallazgo se ha vinculado a un aumento de células T reguladoras, que ayudan a proteger el cerebro de una lesión.

El estudio proporciona una prueba de concepto, aseguran los investigadores. En trabajos futuros, esperan entender mejor el mecanismo de interacción bacteriana con el sistema inmunológico, y determinar qué especies bacterianas tienen mayor impacto. El siguiente paso será caracterizar los cambios en el microbioma humano después de un accidente cerebrovascular.

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