El ‘agua cruda’ se pone de moda

Silicon Valley, meca mundial de las nuevas tecnologías, abandera la nueva moda del consumo de agua de manantial sin tratamiento previo

Silicon Valley marca tendencia de nuevo. Y no tanto en lo que le es propio, como es el aspecto innovador y disruptivo en el ámbito de las nuevas tecnologías, sino en las modas que sus singulares habitantes promueven de forma deliberada o no. El turno le ha correspondido ahora al agua. Por lo que parece, y por lo que revelan medios como el New York Times, entre los directivos y empleados del valle tecnológico por antonomasia se ha extendido la costumbre de tomar agua cruda o, lo que es lo mismo, agua extraída directamente de fuentes y manantiales sin pasar antes por ningún filtro.

Quién sabe si lo que está sucediendo en Silicon Valle, al sur del Área de la Bahía de San Francisco y donde se ubican muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas en formación (start-ups), va a cundir y traspasará fronteras, bien sea en los propios Estados Unidos o en otros lugares del mundo.

Sea lo que sea que vaya a ocurrir, lo cierto es que esta nueva moda se considera muy peligrosa. Se trata de embotellar ó consumir directamente agua que proviene de fuentes y reservas naturales de aguas superficiales y subterráneas ó bien agua de lluvia. En ninguno de estos casos se trata el agua por ningún sistema de filtraje o de potabilización que permita la eliminación de microorganismos, parásitos o sustancias que puedan suponer un peligro para la salud humana. Ello no quita que, en la actualidad, existan ya diferentes empresas en Estados Unidos dedicadas a embotellar agua sin tratar y venderla a unos 4 dólares el litro. Este sería el caso de las compañías Live Spring Water o Tourmaline Spring en Maine

Agua fresca

El agua cruda (raw water) o agua bruta es el nombre que recibe el agua que no ha recibido ningún tratamiento y que proviene de fuentes y reservas naturales. Más o menos, viene a ser lo mismo que por estos lares conocemos como agua fresca o agua viva. El sentido común, y así lo recoge la normativa internacional, señalan que las aguas que se destinan a consumo humano han de garantizar una calidad que permita un nivel elevado de protección de la salud. Es por ello que deben ser sometidas a una serie de pruebas entre las que se encuentran análisis de turbiedad (acido húmico), de flora microbiana (bacterias, virus, protozoos y sus esporas) y de detección de diferentes compuestos tóxicos. A partir de estos análisis se determinará el tipo de tratamiento a realizar en función del uso que se le quiera dar.

Una parte de la población, que se deja guiar por las modas y se siente atraída por la pseudociencia, a la que se da crédito, ha optado por ir a recoger su propia agua a manantiales y fuentes naturales, moda que está en alza. Reciben el nombre de “caza manantiales” (spring hunting).

Esta moda está creando tal cantidad de adeptos que ya se ha trasladado a las redes sociales anunciando todo tipo de beneficios. A la voz de “encuentra agua fresca”, los únicos beneficios que se le presuponen a esta actividad son la promoción del ejercicio a través del excursionismo y una cierta socialización del paisaje. En Find a Spring pueden verse muestras de esta nueva moda.

Lo que dice la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reitera a menudo la gran preocupación mundial por la accesibilidad de la población al agua potable para evitar la gran mortandad que esta provoca. En su nota descriptiva de julio de 2017 cita que el agua contaminada y el saneamiento deficiente están relacionados con la transmisión de enfermedades como el cólera, diarreas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Considera que los servicios de agua y saneamiento inexistentes, insuficientes o gestionados de forma inapropiada, exponen a la población a riesgos prevenibles para su salud.

Se calcula que unas 842.000 personas mueren cada año de diarrea como consecuencia de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos. Sin embargo, la diarrea es ampliamente prevenible y la muerte de unos 361.000 niños menores de cinco años se podría prevenir cada año si se dispusiese de agua potable. Algo tan básico como el lavarse las manos con agua potable y jabón podría reducir ampliamente la propagación de la diarrea y otras enfermedades.

En nuestro país la normativa que regula el agua de consumo humano y donde se establecen los criterios sanitarios de la calidad del agua es el Real Decreto 140/2003, de 7 de febrero. El objetivo prioritario de esta disposición es el establecimiento de las medidas sanitarias y de control necesarias para la protección de la salud de los consumidores.

Se define el concepto de agua de consumo humano como aquellas aguas que ya sea en su estado original, ya sea después del tratamiento, utilizadas para beber, cocinar, higiene personal y para otros usos domésticos, sea suministrada al consumidor a través de redes de distribución públicas o privadas, de cisternas o bien de depósitos públicos o privados. En el caso de comercialización de agua embotellada para el consumo humano se seguirá la reglamentación marcada por el Real Decreto 1798/2010, de 30 de diciembre, por el que se regula la explotación y comercialización de aguas minerales naturales y aguas de manantial envasadas para consumo humano.

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