Definitivamente, el alcohol da hambre

El consumo de bebidas alcohólicas activa las neuronas del hipotálamo que regulan las ganas de comer
alcohol y hambre

La sabiduría popular no siempre se equivoca. Ni las tradiciones, por más peregrinas que nos parezcan, tampoco. La clásica costumbre de tomar un aperitivo con algo de alcohol justo antes del almuerzo o, en general, antes de comer, estimula efectivamente el hambre, no es una invención ni una convención social. La razón es un grupo de neuronas localizadas en el hipotálamo que se activan, según han visto investigadores del Instituto Francis Crick de Londres, al notar los efectos del alcohol. Su investigación acaba de publicarse en la revista Nature Communications.

Las neuronas Agrp, que son las que se activan, forman parte del circuito neuronal que regula el hambre. Se conocía que estas neuronas responden a las hormonas que el organismo genera cuando está en ayunas, pero los investigadores ignoraban que pudieran responder a otros estímulos como el alcohol. En todo caso, si era conocida la relación entre sobrepeso y alcohol, aunque no una base bioquímica que dejara claro el por qué.

La investigación, que se ha desarrollado en ratones, echa por tierra la explicación clásica que los científicos habían dado hasta ahora a una relación que, en términos sociales, había servido como justificación al aperitivo, incluso para menores, o para explicar los ataques de hambre característicos de quien se ha pasado la noche tomando alcohol tras salir de fiesta. Y no es que la desinhibición propia del alcohol aumente las ganas de comer, como se creía, sino que se activa el centro regulador del apetito. Por lo visto en el estudio, no hay diferencia de género ni tampoco parece haberla de edad.

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