Cómo preparar correctamente un biberón

Unas buenas condiciones higiénicas y alcanzar los 70ºC en el agua empleada en la preparación de un biberón son medidas fundamentales para evitar una intoxicación alimentaria

 

En las últimas semanas hemos asistido a diversas notificaciones públicas de casos de salmonelosis acaecidos en Francia en niños menores de un año por el consumo de leche en polvo. Hoy sabemos que el brote se inició en agosto de 2017 en las instalaciones de la empresa Lactis Internacional de su planta de producción ubicada en Craon (Francia) y que no ha sido hasta el 17 de enero de 2018 que la empresa ha empezado a retirar todos los productos fabricados desde el 15 de febrero de 2017 como medida de precaución.

En la notificación del brote y hasta el pasado 11 de enero de 2018 se han visto afectados 39 niños menores de un año: 37 casos en Francia; uno en España y uno en Grecia. Los productos afectados se habían distribuido por 13 países de la Unión Europea y en 54 países terceros. Las investigaciones epidemiológicas y de trazabilidad identificaron 7 marcas de productos infantiles que comercializaban fórmulas de la planta afectada por Salmonella agona.

El RASFF, el servicio de alertas alimentarias de la UE,a través de la Red Internacional de Autoridades en materia de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN), lo ha notificado a los países terceros donde se distribuyeron los productos afectados. En Europa la Autoridad Europea de Seguridad alimentaria (EFSA) y el centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) han publicado un informe donde se detalla la información sobre el brote así como su evolución.

No son estériles

Es bien sabido que cuando se preparan las leches reconstituidas para lactantes se deben aumentar las medidas higiénicas para evitar posibles peligros asociados a toxiinfecciones alimentarias transmitidas a los más pequeños a través de los biberones. El principal problema lo encontramos en lactantes menores de dos meses, prematuros e inmunodeprimidos. El sistema inmunitario de los lactantes está en desarrollo y es más susceptible a las infecciones; es por este motivo que es importante seguir unas buenas condiciones de higiene durante su preparación.

Las fórmulas para lactantes no son estériles. Durante los procesos de fabricación de las fórmulas infantiles se aplican tratamientos térmicos pero no se aplica en el producto envasado y acabado de fabricar, sino que en la última etapa se les suelen añadir materias primas y nutrientes susceptibles al calor tras la pasteurización como vitaminas o minerales, entre otros. Estos productos en polvo están en contacto directo con equipos y líneas de procesado que podrían provocar una contaminación cruzada al producto tratado térmicamente.

La preparación correcta

Tanto la EFSA como la ECDC recomiendan a los Estados Miembro algunos consejos tanto de higiene como de preparación de fórmulas infantiles para evitar posibles toxiinfecciones alimentarias. Como norma general señalan la higiene de las manos tanto antes como después de la preparación de biberones, que las superficies de preparación estén limpias y los biberones y tetinas estén limpios o esterilizados. Se recomienda que se prepare el biberón de nuevo en cada dosis, se dé enseguida al bebé y si sobra no se guarde porque la leche reconstituida es un medio ideal para la multiplicación de microorganismos patógenos.

La forma más segura para preparar biberones consiste en calentar agua hasta ebullición, introducir el agua necesaria en el biberón y esperar 3 minutos hasta que la temperatura del agua baje a 70ºC. Esta temperatura es suficiente para destruir posibles bacterias que pueda haber en la leche en polvo.

A partir de aquí, ya se puede añadir la cantidad de leche en polvo necesaria con el dosificador y cerrar inmediatamente el envase para proteger el producto. Luego, conviene enfriar el biberón debajo del grifo hasta temperatura corporal y secar la parte exterior del biberón con un trapo seco y limpio. Tras estos simples pasos ya se le puede dar al bebé.

La bacteria de las leches en polvo 

El microorganismo que suele encontrarse con mayor asiduidad en las leches en polvo, y sobre el que se extreman las precauciones durante su proceso de producción, es Cronobacter sakazakii, patógeno incluido en la familia de las enterobacterias.

Se trata de un patógeno capaz de sobrevivir en alimentos secos, como almidones o preparados en polvo. No sobrevive a la pasteurización pero puede existir cierto riesgo de recontaminación en manipulaciones posteriores cuando se adicionan materias primas. Cronobacter puede sobrevivir hasta 2 años en preparados en polvo, y cuando éstos se reconstituyen, multiplicarse dependiendo de las condiciones de preparación y conservación.

Los casos de infección en bebés per Cronobacter sakazakkii son poco frecuentes debido a los controles de calidad que se realizan en las plantas de producción de leches infantiles. Si a ello se le añade una correcta información en el etiquetado, sobre la correcta preparación del biberón, los riesgos se minimizan absolutamente.

Los síntomas que este patógeno puede producir son potencialmente graves en bebés recién nacidos. Entre ellos, enterocolitis necrosante, meningitis o sepsis. Para evitar problemas de patógenos en bebés especialmente sensibles se recomienda que durante los primeros meses de vida se suministren fórmulas líquidas en monodosis.

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