Cómo funcionan nuestros microbios

Los científicos están empezando a entender cómo la dieta influye en la microbiota para comunicarse con todos los tejidos del organismo

Pues sí, resulta que cada uno de nosotros tiene en su sistema digestivo miles, por no decir millones, de bacterias, virus y hongos a los que llamamos microbiota. Tantos que, de media, alcanzan un peso de kilo y medio en una persona de complexión normal. Poco entendidos, y hasta tiempos no muy lejanos considerados una anomalía de la evolución, su papel se ha ido esclareciendo en los últimos años. Hoy sabemos que no solo son necesarios, sino que son imprescindibles. Algunos científicos consideran a la microbiota un nuevo órgano de tanta importancia como puedan tener el corazón, el hígado o los pulmones. Sin ellos no se entendería la vida.

El problema es que su funcionamiento y verdadera función siguen siendo una incógnita. Especialmente, los mecanismos biológicos que dan sentido a esta particular relación de simbiosis entre humanos y microorganismos en la que nosotros actuamos de hospedadores y ellos de huéspedes.

Lo que sí está claro es que la dieta influye en la composición de la microbiota y que ésta, a su vez, determina qué nutrientes y en qué cantidad van a llegar a nuestros tejidos. Por tanto, en función de cómo alimentemos a nuestros microbios vamos a obtener mayores o menores beneficios para nuestro cuerpo.

Intermediarios

Los mecanismos conocidos vienen a decir que justo después de una buena comida, virus, hongos y bacterias se ponen en marcha. Tras entrar en contacto con la comida, que se encuentra en fase de digestión, los microorganismos liberan metabolitos, algo así como mensajeros, que preparan a nuestros órganos y tejidos para la llegada de los nutrientes. Un artículo publicado recientemente en Molecular Cell describe por vez primera como la microbiota manda esos mensajes a un amplísimo grupo de tejidos. El trabajo sugiere que tres ácidos grasos de cadena corta (acetato, propionato y butirato) activan las histonas del ADN de las células, de modo que se da una respuesta epigenética.

Dicho de otro modo, en función de que esas moléculas lleguen o no a puerto, se activará la respuesta genética a los nutrientes recibidos. Esa respuesta será positiva o no de acuerdo en cómo los nutrientes interaccionen. Es decir, si los nutrientes son pobres o de mala calidad se puede dar una respuesta negativa en el organismo. Que sea pasajera o permanente ya es otra cuestión. Desde esta perspectiva, una dieta de mala calidad influye negativamente sobre el organismo.

El caso es que la microbiota del sistema digestivo genera una gran variedad de metabolitos, desde ácidos a vitaminas, que actúan como intermediarios con el organismo del huésped, en este caso nosotros. A través de la fermentación que se da en el tubo digestivo, la microbiota también metaboliza carbohidratos complejos para formar ácidos grasos de cadena corta. Algunos de ellos, como el butirato, están implicados en enfermedades cardiovasculares y en la diabetes. Si se generan más de la cuenta, podrían provocar cambios en los tejidos y por consiguiente desencadenar estas u otras patologías.

Papel regulador

La ingesta de alimentos ricos en fibra parecen ser los que mayoritariamente activan esta transformación en ácidos grasos de cadena corta y, por tanto, los que “despiertan” el ADN para provocar una respuesta.  Desde este punto de vista, este tipo de alimentos podrían ser de suma importancia si el resto de la dieta es de calidad.

Pero también puede darse el caso contrario. Por ejemplo, el consumo en exceso de carnes rojas en barbacoa o sistemas de cocción en los que se formen zonas demasiado tostadas o incluso quemadas, si se acompañase de alimentos ricos en fibra podría determinar una respuesta negativa en el organismo.

Los mecanismos concretos que generan este tipo de respuestas no están claros del todo. Lo que sí lo está cada vez más es que nuestro organismo recibe un beneficio extraordinario de estos microscópicos huéspedes. Y que su papel regulador con respecto a la dieta está cada vez más claro. Si alimentamos bien a nuestra microbiota, esta generará metabolitos de calidad para nuestro organismo.

Dieta, microbiota y estilos de vida

Si la dieta es rica en alimentos de origen vegetal y le añadimos café, té, chocolate negro o incluso vino tinto en cantidades moderada, nuestra microbiota va a estar contenta. Si le damos una dieta rica en azúcares y grasas saturadas, el efecto va a ser el opuesto. Así se deduce de los dos mayores estudios realizados hasta la fecha en los que se ha correlacionado la dieta con el estilo de vida de hasta 2.000 personas.

Estos dos estudios, junto con otros anteriores, han evidenciado que cada persona cuenta con una microbiota distinta y que este es un factor que depende en buena medida de las condiciones que les demos a bacterias, virus y hongos. Influye la dieta, si toma o no fármacos y el tipo que sean, si el organismo está expuesto a tóxicos o i se da o no alguna actividad física, entre otros muchos factores. En cualquier caso, se entiende que cuanto más variada sea la microbiota, es decir, mayor variedad de bacterias y otros microorganismos estén presentes, más saludable será.

Entre los fármacos que influyen de forma negativa en la microbiota destacan los anbióticos. Como es sabido, su acción se centra en su capacidad destructiva de microorganismos, pero salvo unos pocos, poca distinción hacen entre los patógenos y los que componen nuestra microbiota, por lo que es absolutamente normal que tras una tanda de medicación nuestro organismo se resienta como consecuencia de la destrucción de microorganismos de efecto positivo.

Si se suman factores como el abuso de antibióticos con unas dietas excesivamente ricas en azúcares y grasas, daremos con parte de la explicación de un fenómeno detectado hace unos años y que se corrobora en cada nuevo estudio. No solo es el paso de los años el que reduce nuestra variedad en la microbiota, sino también la dieta. Algunos estudios sugieren que en la actualidad esta variedad se ha reducido a casi la mitad de la original.

Comentarios

Añade un comentario

Para comentar tienes que estar registrado.
Registrate o si ya eres usuario

Tendencias