Cápsulas biodegradables de café

Las nuevas cápsulas de café para consumo doméstico se descomponen en 12 semanas y son aptas para compostaje

El mercado doméstico de café está de enhorabuena. Y de manera muy particular, los consumidores de cápsulas monodosis compatibles con Nespresso, la marca más extendida en el mundo, que cuentan a partir de ahora con una nueva alternativa que, según su fabricante, es totalmente biodegradable y apta para la elaboración de compostaje a partir de residuos orgánicos domésticos. En caso contrario, el consumidor de estas cápsulas podrá deshacerse de ellas junto con la fracción orgánica de sus basuras diarias, en el caso que practique el reciclaje.

El anuncio de las nuevas cápsulas, efectuado hace pocas fechas, procede de la compañía Cafés Novell, empresa líder en España en el sector de cafés e infusiones para hostelería, lo que incluye bares y restaurantes, además de hoteles y otros establecimientos de restauración. Con esta iniciativa, la compañía nacida en Barcelona  y con amplia presencia internacional, se suma a la de otras empresas que de un tiempo a esta parte ofrecen productos de características similares.

Café justo

En el anuncio de la empresa catalana subyace el interés que están mostrando distintas compañías por dos aspectos particulares. El primero, de carácter económico, se escuda en lo que desde hace unos años viene denominándose “comercio justo”, una práctica iniciada por pequeñas ONG a favor de los agricultores africanos y latinoamericanos y a la que, poco a poco, van uniéndose las grandes compañías multinacionales.

Sea por criterios corporativos, de imagen, o por compromiso social, o todas a la vez, lo cierto es que las paupérrimas condiciones en las que se han visto forzados a trabajar los agricultores dedicados al cultivo de café, ampliamente difundidas en los últimos años, han logrado un gran eco internacional.

La creciente preocupación social por un comercio justo, especialmente si se genera la materia prima en países en desarrollo o en zonas del planeta donde las condiciones de vida son deficientes, ha tomado el café, y en menor medida al cacao, como bandera de apoyo al desarrollo local aportando recursos económicos para la mejora de sus condiciones de vida. Bajo esta etiqueta solidaria, que con el paso de los años se ha convertido en reclamo para empresas con principios de responsabilidad social corporativa comprometidos con el crecimiento económico, los productores de café, sobre todo latinoamericanos, han podido beneficiarse de mejoras en su calidad de vida.

Plástico responsable

La segunda gran preocupación de las compañías cafeteras que han entrado en el mercado de las monodosis en cápsula, es de tipo ambiental. El gran y creciente consumo propiciado en estos últimos años ha generado un problema imprevisto: la acumulación de residuos de difícil tratamiento en forma de cápsulas de aluminio y plástico. Dada la dificultad de su reciclaje, la única opción sostenible en el medio y largo plazo pasa por la innovación en este problemático envoltorio.

Y lo cierto es que hay más de una solución y, por lo que parece, podría ser rentable para los productores, tanto si se trata de grandes empresas como artesanales o de tamaño medio.

Las microfibras de origen vegetal se apuntan como una de ellas, aunque debido a sus costes de producción no parecen las más aptas para el gran consumo. Los biopolímeros, en particular los fabricados a partir de almidón, es la opción más demandada.

Aunque de coste de producción superior a las cápsulas de plástico convencional, y por descontado las de aluminio, la inversión en I+D de la multinacional alemana BASF, líder mundial en la producción de plásticos, parece haber dado con una buena solución: plástico biodegradable a partir de almidón de maíz. Con este producto se asegura la descomposición de la cápsula en cerca de tres meses y se posibilita su uso como residuo orgánico en la elaboración de compostaje, tanto doméstico como industrial. La solución alemana viene implementándose ya para la producción de botellas para agua y refrescos y lleva unos años en el mercado del café en cápsulas.

Los problemas del plástico

Los productos de plástico convencional siguen siendo uno de los mayores problemas ambientales a los que se debe hacer frente. Su larguísimo tiempo de descomposición, que puede contarse en centenares de años, provocan que su permanencia en el medio sea altísima. Su triturado para facilitar la descomposición se ha revelado como un problema mayor con grave afectación sobre todo para la fauna marina. Por otro lado, su incineración exige costosísimos filtros para depurar los gases emitidos. Entre ellos, dioxinas, de alto poder contaminante y algunas de ellas con reconocido potencial carcinogénico.

Para contener un problema que hoy por hoy no tiene solución efectiva, la única posibilidad es la sustitución de los materiales más dañinos para la salud humana y ambiental por otros de menor impacto. Al mismo tiempo, deberían ser plásticos, u otros materiales, que garantizasen su eficacia como envoltorio alimentario. Esto es, un cierto alcance de permanencia, la ausencia total de migración de compuestos del envoltorio al alimento y una cierta facilidad de gestión del residuo generado. Todo ello, a unos costes razonables para no encarecer el producto más de la cuenta.

En los últimos años, todos estos conceptos se han ido implementando con cierto éxito a aguas y refrescos embotellados, de modo que el plástico reciclable se ha hecho con un hueco en el mercado. El plástico biodegradable es todavía una apuesta de futuro, pero cumple ya con alguna de las expectativas que se exigen al plástico convencional y al aluminio. Su llegada al mundo de las cápsulas de café es, al menos, prometedor.

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