Dudas sobre los beneficios de los suplementos de soja sobre la menopausia

La popularidad del consumo de los estrógenos vegetales en la menopausia no se fundamenta en pruebas científicas sólidas

Una nueva evaluación de Nutrimedia, un proyecto del Observatorio de la Comunicación Científica (OCC-UPF) en colaboración con el Centro Cochrane Iberoamericano (CCIb), pone de relieve la falta de datos científicos fiables para afirmar que el consumo de productos de soja es eficaz para aliviar los sofocos y otros síntomas asociados a la menopausia. El análisis de las numerosas investigaciones disponibles sobre los efectos del consumo de estrógenos vegetales de la soja para paliar el déficit hormonal de la menopausia y reducir sus síntomas ha determinado que la eficacia de estos productos es incierta. Esto significa que hacen falta más estudios y de más calidad para saber si estos complementos dietéticos funcionan o no.

A pesar de la idea generalizada de que el consumo de soja y sus derivados mitiga los síntomas de la menopausia, el mensaje se considera incierto porque la evidencia científica disponible muestra que los fitoestrógenos (como las isoflavonas de la soja) no producen ningún efecto apreciable sobre los sofocos o, en todo caso, es mínimo; además, la confianza que merecen los resultados de las investigaciones es muy baja, según la evaluación de las evidencias disponibles realizada por los investigadores de Nutrimedia. Lo mismo sucede con los datos disponibles sobre los síntomas vaginales y cognitivos (deterioro de la memoria, etc.). Por tanto, solo se puede concluir que el alivio de los síntomas de la menopausia con el consumo de productos y suplementos de soja es hoy por hoy dudoso.

En la década de 1990, la terapia de sustitución hormonal (TSH) fue ampliamente recomendada para tratar los síntomas asociados a la menopausia, hasta que se observó que presentaba demasiados riesgos para la salud (tromboembolismos, ictus, diversos tipos de cáncer, deterioro cognitivo, etc.), para los beneficios que aportaba. Ahora, cuando esta terapia se administra con mucha más cautela y de forma personalizada, la esperanza se ha desplazado al tratamiento no farmacológico a base de fitoestrógenos (estrógenos vegetales) de la soja y productos derivados. Los fitoestrógenos que encontramos en la soja son las isoflavonas, con una estructura muy parecida a los estrógenos que genera el organismo. Estos compuestos parecen ejercer un efecto estrogénico o antiestrogénico dependiendo del nivel de estrógeno que haya en la sangre (antiestrogénico cuando el nivel de estrógeno plasmático es alto, estrogénico cuando es bajo).

La menopausia se inicia tras 12 meses sin menstruación. En esta nueva fase, los ovarios dejan de generar óvulos y se reduce la producción de hormonas femeninas (estrógenos y progestágenos), lo cual se relaciona con el final de la vida reproductiva de la mujer. Como consecuencia de estos cambios, algunas mujeres pueden presentar una variedad de síntomas o problemas de salud que pueden afectar a su calidad de vida: los sofocos que se manifiestan afectan al 50-82% de las mujeres, mientras que síntomas vaginales como la sequedad o el dolor durante el coito (asociados con la atrofia vaginal) afectan al 47%. Existen otros síntomas como la alteración del sueño, la pérdida de memoria, la ansiedad, la depresión o la reducción del apetito sexual, entre otros, que no se ha acabado de demostrar que estén relacionados con la menopausia.

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