Alerta europea por huevos contaminados

Alemania, Bélgica y Holanda ordenan la destrucción de más de 10 millones de huevos contaminados con fipronil, un pesticida prohibido en la cadena alimentaria
huevos contaminados
Destrucción de una partida de huevos contaminados con fipronil procedente de Holanda.

Primero se detectó una partida de huevos contaminados en Bélgica. Fue el 20 de abril y, por su alcance, quedó limitada a un área local. Unos días después, el 28 de julio, la alerta alcanzaba a Holanda. Una semana más tarde, ha sido Alemania la que ha dado la voz de alerta. El motivo es la presencia de fipronil, un pesticida no autorizado para fines alimentarios, en diversos lotes de huevos procedentes de granjas holandesas. Las primeras estimaciones oficiales cifran en más de diez millones de unidades afectadas, muchas más que los tres millones admitidos inicialmente.

El fipronil es un insecticida cuyo uso está admitido en explotaciones agropecuarias para eliminar piojos y pulgas en gallineros, entre otras aplicaciones. Según se desprende de las primeras investigaciones, su uso solo o en combinación con otros productos para mejorar su eficacia, habría causado la contaminación. El pesticida habría penetrado en el interior de los huevos debido a la porosidad natural de la cáscara.

Los efectos de la contaminación sobre la salud se resumen en forma de náuseas y vómitos de mayor o menor intensidad en función de la dosis ingerida. Las autoridades sanitarias alemanas, así como las belgas y holandesas, han señalado que los posibles efectos son limitados en adultos pero que podrían agudizarse en niños o personas vulnerables, en especial, personas mayores y con patologías asociadas. Según la Organización Mundial de la Salud, cuando el pesticida se ingiere por encima de las dosis máximas puede llegar a provocar daños renales y de tiroides.

Retirada del mercado

Como medida de prevención, se ha ordenado la retirada de los lotes afectados. No obstante, y ante la dificultad de identificar con rapidez y suficiente eficacia qué huevos están contaminado y cuales no, Alemania ha optado por ordenar la destrucción de las partidas procedentes de Holanda para evitar males mayores.

El ministro de Agricultura alemán, en rueda de prensa, Christian Schmidt, ha admitido la envergadura de la contaminación. “Alemania se ha visto afectada por esta crisis alimentaria más de lo que se creyó en un principio”, señaló en la noche del pasado jueves. Inicialmente, las autoridades alemanas habían admitido que la contaminación afectaba a unos tres millones de huevos. Posteriormente se ha elevado la cifra hasta los diez millones de huevos y no se descarta que haya más partidas afectadas.

Por el momento, distintas cadenas de supermercados han decidido retirar de sus estanterías los huevos procedentes de Holanda. Entre ellos, las cadenas ALDI y Lidl, que han justificado la medida en “medidas preventivas lógicas”. Las cadenas alemanas Rewe y Penny también se han sumado a la esta iniciativa.

Por su parte, la agencia de seguridad alimentaria belga, Afsca, ha bloqueado la actividad de varias granjas y la fiscalía de Amberes ha abierto una investigación policial para esclarecer los hechos. En Holanda se ha cancelado la actividad de unas 180 granjas avícolas.

Más allá de los huevos

En paralelo, se ha iniciado en Alemania una investigación para determinar si el consumo de pollo representa algún peligro para la salud. En el mismo sentido, productos alimentarios en cuya elaboración se emplean huevos también podrían haberse visto afectados. Salsas, mayonesas o determinados tipos de pasta estarían en la lista de productos en los que se debe descartar la contaminación.

El uso de fipronil en veterinaria es ampliamente conocido. Suele usarse para desparasitar de pulgas y piojos, además de lepidópteros. Como pesticida se ha usad con éxito en plantaciones de arroz y algodón, y suele aplicarse también para combatir plagas de hormigas y termitas. Su mecanismo de acción se ceba en el sistema nervioso de los insectos, provocando su muerte.

Su uso como insecticida se ha asociado a la mortalidad excesiva de abejas y otros polinizadores, lo que ha motivado que se prohibiera su venta en Francia. Dado que se ha clasificado como “moderadamente peligroso” por la OMS, otros países, como Reino Unido, han limitado su uso. Las restricciones o prohibiciones han generado la aparición de un mercado negro para usos no permitidos, según diversas denuncias de organizaciones ecologistas.

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