Sin lactosa

Los límites aceptados en España para los alimentos sin lactosa forman parte del grupo de los más exigentes en el mundo

La lactosa es un azúcar presente en todas las leches de los mamíferos cuya producción se destina a consumo humano (vaca, cabra, oveja) y en la humana. Es por ello que también es conocido como el azúcar de la leche.

Este disacárido (C12, H22, O11) está compuesto por glucosa y galactosa. La intolerancia a la lactosa (IL) consiste en una deficiencia de la enzima lactasa, situada en el intestino delgado, cuya función es romper la lactosa en glucosa y galactosa (proceso necesario para su absorción por nuestro organismo ya que éste sólo puede absorber azúcares simples). Si esto no pasa, la lactosa digerida parcialmente o no digerida pasará al intestino grueso y es allí donde es descompuesta por las bacterias del intestino grueso, generando las sustancias de desecho que provocan todos sus síntomas, dolores, hinchazón abdominal o diarrea. Entre otros, se generan Hidrógeno (H2), Anhídrido carbónico (CO2), Metano (CH4) y ácidos grasos de cadena corta.

En el año 400 A.C Hipócrates, ya describió una serie de síntomas intestinales en algunas personas después de consumir productos lácteos como la leche y el queso. Pero es en 1950, cuando aparecen los primeros casos médicos documentados de intolerancia a la lactosa. Según datos de la EFSA, en España existe una prevalencia de intolerancia a la lactosa del 34% siendo esta la sustancia causante de intolerancia o alergia con una mayor incidencia en la población. En el resto de países destaca el 56% de intolerantes a la lactosa en Italia, el 46% en Grecia, el 43% de Estonia y el 40% Hungría, frente al 4% de Dinamarca e Irlanda. Cabe destacar que existe una clara relación causa-efecto con el hábito de tomar leche. Se observa que en aquellas zonas donde su población se ha alimentado habitualmente de la leche de animales, presentan menos casos de intolerancia a la lactosa que donde no están acostumbrados a su consumo.

La norma

La lactosa es considerada una sustancia causante de intolerancias alimentarias según el Anexo II del Reglamento 1169/2011, del 25 de octubre 2011, sobre información alimentaria facilitada al consumidor. Es por este motivo que es obligatorio citarla si un alimento la contiene y se debe hacer de forma destacada (mayor tamaño, negrita, mayúscula…).

A diferencia del gluten, donde en el Reglamento (UE) nº 828/2014 de la Comisión de 30 de junio de 2014, relativo a la ausencia o la presencia reducida de gluten en los alimentos por la que se regula la cantidad de gluten para poder utilizar las menciones “sin gluten” (20ppm) y “muy bajo en gluten” (100ppm), para la lactosa, explica Oriol Sans, presidente fundador de Adilac, no existe una normativa unificada ni en Europa ni a nivel mundial. Cada país ha regulado el contenido en lactosa para poder utilizar la mención “sin lactosa”.

En el caso de España, la AECOSAN en septiembre de 2015 publicó una recomendación, utilizando como base legal el Reglamento 1169/2011, del 25 de octubre 2011, sobre información alimentaria facilitada al consumidor, Reglamento (UE) Nº 609/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo de 12 de junio de 2013, relativo a los alimentos destinados a los lactantes y niños de corta edad, y el Dictamen científico de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, de 10 de septiembre de 2010, sobre los contenidos máximos en la intolerancia a la lactosa y la galactosemia.

La conclusión de la recomendación cita la necesidad de adoptar una orientación sobre el empleo de unos niveles de lactosa en productos comercializados en España, hasta que se adopten normas armonizadas en la Unión Europea. Se podrá decir “sin lactosa” cuando se acredite que el alimento contiene un porcentaje inferior o igual al 0,01% de lactosa. Este valor nos sitúa en el nivel de los países más exigentes en porcentaje de lactosa, como los Países Nórdicos y Argentina, en los que el límite es igualmente inferior o igual al 0,01%. Reino Unido, por su parte, lo fija en el 0,03%; Alemania en el 0,1%; y China en el 0,5%.

Para estar al día sin lactosa

Con el objetivo de ayudar a las personas que con un diagnóstico de Intolerancia a la Latosa, no disponen de conocimientos para poder llevar una dieta libre de lactasa, Oscar Sans creó en 2003 la Asociación Española de Intolerantes a la Lactosa, Adilac. Desde su web se facilita información veraz sobre la intolerancia, primeras preguntas que te planteas, guía médica, productos o restaurantes, entre otros muchos aspectos.

Entre ellos, resultan de especial interés los consejos y orientaciones acerca de aspectos que afectan la vida diaria del intolerante a la lactosa. Por ejemplo, qué elementos tener en cuenta a la hora de efectuar la compra, cómo reconocer los productos con y sin lactosa, cómo redefinir la dieta diaria para compensar la ausencia de componentes básicos que contiene la leche o indicaciones de orden médico, ya que muchos excipientes de fármacos están constituidos por lactosa.

En Adilac han desarrollado un sello de No lactosa. Consiste en una marca comercial registrada por Adilac en España y la Unión Europea. Este sello identifica que los productos que lo incorporan son recomendados por Adilac, siempre con previa certificación por un laboratorio de análisis alimentario independiente a la empresa. El producto llevará el sello de recomendación si cumple con un porcentaje inferior al 0,01% en lactosa, siendo este el límite aplicado actualmente en los países más exigentes de la Unión Europea. El sello dispone de diferentes variantes de diseño en función a donde va destinado: productos, canal horeca, tiendas, o web.

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