El polémico contenido de las máquinas expendedoras

El contenido de las máquinas expendedoras debe adaptarse para facilitar el consumo de alimentos saludables y adecuado a cada punto de venta
máquina expendedora, vending

Desde todos los medios y en todas partes se habla de la importancia de tener una alimentación saludable para poder disfrutar de una buena salud. Es lo que podríamos denomina una “alimentación consciente”, para lo cual es necesario disponer de una información lo más precisa posible.

Si la información veraz resulta imprescindible en cualquiera de los ámbitos que atañen la alimentación, incluida la cadena que lleva de la producción de un producto a su consumo, también lo es en casos particulares. Uno de ellos es el relativo a las máquinas expendedoras de alimentos, un sector que en los últimos años ha ido incrementando su presencia, aunque no siempre respetando criterios de alimentación saludable. Las encontramos en cualquier sitio donde haya mucha gente: en la calle, en el cine, en un centro educativo, en el gimnasio, en el trabajo o en un hotel, y su contenido es cada vez más variado, lo que ha exigido imponer normas restrictivas para evitar que su consumo se convierta en una fuente de problemas de salud.

Poco saludables

El uso de las máquinas expendedoras ha aumentado hasta el 61,30% en 2016, según un estudio de mercado que ANEDA (Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos) realizó en 2016. El informe también apunta que  donde más se utilizan es en el lugar de trabajo (46,9%) así como en salas de espera (34,7%) y lugares de estudio (35,6%). Los productos más vendidos son bebidas frías y aguas (63,30%) y snacks dulces (45,10%) y salados (32,30%).

Cabe destacar qué tipo de alimentos encontramos en cualquier sala de espera de un hospital, o cualquier lugar concurrido. Y lo cierto es que de alimentos considerados saludables existen pocos. En general, suelen ser alimentos de consumo ocasional como productos procesados, muy energéticos, ricos en grasas, ricos en azúcares y ricos en sal.

Las guías publicadas para centros escolares pueden servir de base para elegir un correcto contenido en máquinas expendedoras tanto dirigidas a público joven como adulto. En España, en el marco de la estrategia NAOS, y dentro del ámbito escolar, se contemplan varios puntos de actuación. Entre ellos, la guía Documento de Consenso sobre la alimentación en los centros educativos, que siguiendo la Resolución del Parlamento Europeo de 25 de septiembre de 2008, sobre el Libro Blanco “Estrategia europea sobre problemas de salud relacionados con la alimentación, el sobrepeso y la obesidad”, pide a los Estados miembros que dejen de vender, en los centros educativos, alimentos y bebidas con alto contenido en grasas, sal o azúcar y con pobre valor nutricional.

En la misma línea se manifiesta el Senado con el Informe de la Ponencia para el estudio de la obesidad infantil y juvenil en España. Por su parte, la OMS reconoce probada la relación entre obesidad y consumo elevado de alimentos altamente energéticos y pobres en nutrientes.

Pautas

Siguiendo las pautas que marca la estrategia NAOS con el fin de mejorar el abanico de alimentos contenidos en máquinas expendedoras en centros escolares, se propone seguir los siguientes criterios: los productos no deben superar un valor energético máximo de 200 kilocalorías; el 35%, como máximo, de las kilocalorías procederán de la grasa. Para una porción con menos de 200 kilocalorías, esto equivale a un contenido máximo de 7,8 gramos de grasas.

El 10%, como máximo, de las kilocalorías procederán de las grasas saturadas. Para una porción de 200 kilocalorías, esto equivale a un contenido máximo de 2,2 gramos de grasas saturadas.

Se establece asimismo la ausencia de ácidos grasos trans, excepto los presentes de forma natural en productos lácteos y cárnicos. El 30%, como máximo, de las kilocalorías procederán de los azúcares totales. Para una porción de 200 kilocalorías, esto equivale a un contenido máximo de 15 gramos de azúcares. Un máximo de 0,5 g de sal (0,2 g de sodio).

Por otra parte, los productos no contendrán edulcorantes artificiales ni contendrán cafeína u otras sustancias estimulantes, excepto las presentes de forma natural en el cacao.

Cataluña, dentro de la estrategia PAAS (Plan integral de Promoción de la Actividad Física y la Alimentación Saludable), redactó un documento sobre las recomendaciones para los alimentos en máquinas expendedoras en el que cita algunas pautas a seguir como evitar la ubicación de máquinas en zonas accesibles a niños y jóvenes menores de 16 años. El citado documento recomienda modificar la publicidad para facilitar un consumo responsable, introduciendo mensajes que promuevan, de forma atractiva, una alimentación saludable, y establecer políticas de precios que favorezcan la opción más saludable.

¿Cuál es el contenido de alimentos más saludable en máquinas expendedoras?

  • Aguas envasadas reconocidas por la legislación sin agentes aromáticos ni edulcorantes ni incluidas en la categoría de bebidas refrescantes.
  • Leche en cualquiera de sus presentaciones (entera, desnatada y semidesnatada) y formas de conservación.
  • Productos lácteos (leches fermentadas, yogures, batidos de leche, etc.) elaborados a partir de leche entera, semi-desnatada o desnatada, que no contengan más de 12,3 g de azúcar/100 ml (4,8 g lactosa + 7,5 g de azúcares añadidos) o 24,6 g de azúcar por envase de 200 ml (9,6 g de lactosa + 15 g de azúcares añadidos).
  • Quesos con poco contenido en grasa y que no superen el límite establecido para sal.
  • Helados, preferentemente elaborados con leche, siempre que cumplan los criterios establecidos para grasas y azúcares.
  • Frutas frescas, enteras o mínimamente procesadas que no contengan azúcares añadidos.
  • Zumos de fruta (incluidos los reconstituidos a base de concentrado que no contengan azúcares añadidos). No se incluyen aquí los néctares de frutas ni las bebidas mixtas de frutas y leche con incorporación de azúcares añadidos o edulcorantes artificiales en estos productos.
  • Bebidas a base de hortalizas (gazpachos y otros) que contengan, al menos, un 50% de hortalizas, sin azúcares añadidos o edulcorantes artificiales.
  • Cereales de desayuno y barritas de cereales siempre que cumplan los criterios establecidos para grasas, azúcares y sal.
  • Galletas y bollería, cuando cumplan los criterios establecidos para el contenido en grasas, especialmente saturadas, y azúcares.
  • Frutos secos  (no fritos) que no contengan azúcares ni grasas añadidas (tostados con aceite) y cuyo contenido en sal no supere el límite establecido. Deberán presentarse en un tamaño de envase adecuado para no exceder el valor energético máximo.
  • Sándwiches, siempre que cumplan los criterios establecidos para grasas, sal y azúcares.
  • Bocadillos, preferiblemente elaborados con pan integral.
  • Productos de panadería (colines, tostadas, etc.) siempre que cumplan los criterios establecidos para grasas, azúcares y sal.

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