El nuevo etiquetado para los alimentos sin gluten

El nuevo Reglamento comunitario sobre etiquetado puede inducir a confusión, según las asociaciones de celíacos
reglamento UE gluten

Las personas celíacas están preocupadas por las novedades que supone la entrada en vigor el pasado 20 de julio de 2016 del Reglamento (UE) nº 828/2014 de la Comisión de 30 de junio de 2014, relativas a la ausencia o la presencia reducida de gluten en los alimentos. Según el colectivo celíaco, esta nueva norma supone un “paso a atrás” porque “confunde al consumidor” al incluir menciones en el etiquetado de productos destinados para celíacos como “muy bajo contenido en gluten” (100 ppm de gluten) acompañado de “elaborado especialmente para personas con intolerancia al gluten/celíacas”. Los afectados consideran que la nueva reglamentación puede representar un riesgo para la salud ya que está probado científicamente que los celíacos pueden consumir hasta 20 ppm de gluten de forma segura, pero en ningún caso hasta 100 ppm.

El nuevo Reglamento regula las menciones “sin gluten” (20ppm) y “muy bajo en gluten” (100ppm) en el etiquetado de los productos destinados a personas celíacas. Hasta su entrada en vigor, venía regulado por el Reglamento (CE) nº 41/2009 de la Comisión, de 20 de enero de 2009, donde se definía las normas de las menciones “sin gluten” (20ppm) y “muy bajo contenido en gluten” (100 ppm).

Consumidor celíaco

El problema radica en las personas celíacas que no estén informadas de los cambios ya que si consume un alimento con menciones como: “muy bajo en gluten” y “elaborado específicamente para celíacos” estaría transgrediendo la dieta y poniendo en peligro su salud, ya que el contenido en gluten sería superior a los 20 ppm permitidos.

La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), ante esta situación y en defesa del consumidor, el pasado mes de mayo se puso en contacto con la Comisión para plantear la pregunta ¿La Comisión considera que [el nuevo Reglamento] garantiza una información adecuada a los consumidores con intolerancia al gluten sobre los diferentes productos que tienen a su disposición? ¿La Comisión no considera necesario modificar la legislación o aclarar su interpretación?

La respuesta de la Comisión fue: “Tales requisitos están basados en la consideración científica de que las personas con intolerancia al gluten pueden tolerar pequeñas cantidades variables de esta proteína y, asimismo, tienen en cuenta que la eliminación del gluten de los cereales que lo contienen entraña considerables dificultades técnicas y costes económicos. La Comisión considera que esto garantiza una información adecuada a los consumidores con intolerancia al gluten sobre los diferentes productos que tienen a su disposición. En vista de lo anterior, la Comisión no considera necesario modificar la legislación o aclarar su interpretación". La FACE considera que se debe continuar y presentar una denuncia formal ante la Comisión de Peticiones ya que el nuevo Reglamento vuelve a dar información confusa e errónea sobre productos específicos para personas celíacas.

Gluten y enfermedad celíaca

El gluten es una proteína amorfa que se encuentra en la semilla de muchos cereales de secano, fundamentalmente en el trigo, cebada, centeno, espelta, triticale y avena, o cualquiera de sus variables e híbridos, combinada con almidón. Representa un 80% de las proteínas del trigo y está compuesta de gliadina y glutenina. El gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de harina, lo que permite que junto con la fermentación el pan obtenga la consistencia elástica y esponjosa de masas horneadas.

En los últimos años, el contenido de proteína de los cereales menores y de los pseudocereales se ha investigado y se ha demostrado que es más alto y de mayor calidad nutricional en comparación con el trigo, tanto por la composición en aminoácidos como por la biodisponibilidad o digestibilidad.

Según FACE, que integra 17 asociaciones de celíacos de carácter autonómico, la enfermedad celíaca (EC) es una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y avena que se presenta en individuos genéticamente predispuestos, caracterizada por una reacción inflamatoria, de base inmune, en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes.

Actualmente, un porcentaje importante de pacientes (75%) están sin diagnosticar debido, en su mayor parte, a que la EC durante años se ha relacionado, exclusivamente, con su forma clásica de presentación clínica. Sin embargo, el reconocimiento de otras formas atípicas, a menudo asintomáticas, en combinación con mejores pruebas diagnósticas complementarias, ha permitido poner de manifiesto la existencia de diferentes tipos de EC.

El tratamiento de la EC consiste en el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. El celíaco debe basar su dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, leche, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten: arroz y maíz. La ingestión de pequeñas cantidades de gluten, de una manera continuada, puede causar trastornos importantes y no deseables.

¿Alergia o intolerancia?

La enfermedad celíaca se considera  una intolerancia debido a que el gluten presente en los alimentos daña el revestimiento del intestino delgado, lo que a su vez impide que el organismo digiera y absorba apropiadamente los alimentos. El resultado es una malnutrición crónica, con una deficiencia de calorías y nutrientes esenciales, como proteínas, vitaminas y minerales.

Por el contrario la alergia al gluten es una respuesta del sistema inmune, es decir, el sistema inmunológico del organismo produce anticuerpos contra una sustancia normalmente inofensiva, presente en la comida o el entorno, al considerar el alimento con gluten como dañino para el cuerpo. Los síntomas de la alergia al gluten pueden ser: náuseas, congestión de nariz y de ojos, calambres, hinchazón de la boca, problemas para respirar y erupción cutánea con picores.

A diferencia de la enfermedad celiaca o de la intolerancia al gluten, la alergia mejora con el paso del tiempo, de manera que pasados los años la persona puede volver a consumir alimentos con gluten. Por el contrario la intolerancia al gluten no mejora con el paso del tiempo.

De acuerdo con el Reglamento vigente hasta el cambio reciente, en el etiquetado de productos sin gluten podemos encontrar las siguientes menciones:

  • Sin gluten. Solamente puede utilizarse cuando los alimentos, tal como se venden al consumidor final, no contengan más de 20 ppm de gluten
  • Muy bajo en gluten. Solamente podrá utilizarse cuando alimentos que contengan trigo, centeno, cebada, avena o sus variedades híbridas, o que contengan uno o más ingredientes hechos a partir de estos cereales, que se hayan procesado específicamente para reducir su contenido de gluten, no contengan más de 100 ppm de gluten en el alimento tal como se vende al consumidor final

El nuevo Reglamento acepta las siguientes declaraciones en las etiquetas:

  • Adecuado para las personas con intolerancia al gluten
  • Adecuado para celíacos
  • Elaborado específicamente para personas con intolerancia al gluten
  • Elaborado específicamente para celíacos

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