Contradicción en el dictamen sobre el glifosato

Europa dictamina que no se cumplen los criterios para clasificar el glifosato como tóxico o como carcinógeno o mutágeno

La decisión estaba prácticamente tomada y así lo anunció el pasado 15 de marzo de 2017 el Comité de Evaluación del Riesgo de la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA). De acuerdo a su dictamen, se mantiene la clasificación actual para el glifosato, de acuerdo con el Reglamento sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas químicas (Reglamento CLP). El organismo dicta que el polémico herbicida puede causar lesiones oculares graves o irritación ocular y que es peligroso para el medio ambiente acuático (tóxico para los organismos acuáticos, con efectos nocivos prolongados). Sin embargo, pone de manifiesto que con la evidencia científica disponible no se cumplen los criterios establecidos en el Reglamento para clasificar el glifosato como tóxico específico para órganos diana, o como carcinógeno, mutágeno o tóxico para la reproducción.

El dictamen científico de la ECHA se refiere a la clasificación de peligrosidad de la sustancia y no tiene en cuenta la probabilidad de exposición, por tanto, no hace referencia a los riesgos de la exposición. Pese a ello, el documento ha sido esencial en el proceso de renovación del glifosato como sustancia activa aprobada en la Unión Europea para formular productos fitosanitarios herbicidas.

El 30 de junio finalizaba el período de autorización de la sustancia activa glifosato conforme al Reglamento (CE) núm. 1107/2009. La Comisión había propuesto que se renovara la autorización por quince años, pero los Estados miembros no se pusieron de acuerdo ni para aprobar ni para rechazar esta propuesta. Por este motivo, y mediante el Reglamento (UE) 2016/1056, se ha acordado una solución transitoria, prorrogando el período de aprobación, con unas determinadas condiciones de uso, con fecha límite de 31 de diciembre de 2017.

El glifosato es un herbicida de amplio espectro comercializado por la compañía multinacional Monsanto con el nombre de Roundup en los primeros años 70 del siglo pasado.  La patente original  caducó en el año 2000. Desde entonces, numerosas empresas producen glifosato con diferentes nombres comerciales. El original de Monsanto sigue siendo el herbicida más vendido en el mundo.

Se estima que, a nivel mundial, el glifosato es la sustancia activa de más de 750 productos diferentes que se utilizan en la agricultura, silvicultura, jardinería y para aplicación doméstica. De ellos, 125 están autorizados en España.

La IARC, el organismo oficial de Naciones Unidas que clasifica las distintas sustancias químicas por su potencial carcinogénico, incorporó en la lista de productos “probablemente cancerígenos” al glifosato. El dictamen emitido ahora por las autoridades europeas parece no haber tenido en cuenta esta decisión. Tanto organizaciones ecologistas como una parte sustancial de la comunidad científica han mostrado su extrañeza por esta aparente contradicción.

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