Autorizado el uso de insectos en alimentación acuícola

La Comisión Europea autoriza la alimentación de los animales de acuicultura con proteína animal transformada derivada de insectos

La autorización se ha hecho efectiva a través del Reglamento (UE) 2017/893, de 24 de mayo de 2017, que modifica los anexos I y IV del Reglamento (CE) 999/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo, y los anexos X, XIV y XV del Reglamento (UE) 142/2011 de la Comisión con respecto a las disposiciones sobre proteína animal transformada.

En varios Estados miembros ya se ha empezado a criar insectos para producir proteína animal transformada y otros productos derivados de insectos destinados a producir alimentos para animales de compañía. Esta producción se lleva a cabo de acuerdo con los regímenes de control nacionales de las autoridades competentes de los Estados miembros en cuestión. Varios estudios han demostrado que los insectos de granja podrían constituir una solución alternativa y sostenible a las fuentes convencionales de proteínas animales destinadas a la alimentación de animales de granja no rumiantes.

El 8 de octubre de 2015, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó un dictamen científico sobre el perfil de riesgo de la producción y el consumo de insectos en la alimentación humana y animal. En cuanto a los riesgos relacionados con la presencia de priones, la EFSA concluye que, en comparación con las actuales fuentes autorizadas de proteína de origen animal, es de esperar que la presencia de peligros en insectos no transformados sea igual o inferior, siempre que los insectos se alimenten de sustratos que no alberguen material de origen rumiante ni humano (estiércol). Teniendo en cuenta que la transformación de los insectos puede reducir aún más la presencia de peligros biológicos, esta conclusión también es válida en el caso de las proteínas animales transformadas derivadas de insectos.

Así pues, el reglamento prohíbe alimentar a los insectos con proteínas de rumiante, residuos de cocina, harina de carne y hueso o estiércol, y se establecen las condiciones específicas para la producción y el uso de proteína animal transformada derivada de insectos, a fin de evitar todo riesgo de contaminación cruzada con otras proteínas que pudieran suponer un riesgo de EET para los animales rumiantes. La proteína animal transformada derivada de insectos debe producirse en plantas dedicadas exclusivamente a la producción de productos derivados de insectos de granja.

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