Tomates con menos agua

Reduciendo más de la mitad del agua de riego en cultivos de tomates cherry, el producto mantiene su calidad nutricional, aumenta la concentración de carotenoides y conserva su valor comercial

Después de tres años analizando dos variedades de tomates cherry y otros nueve tipos de tomates, tanto en ciclos de otoño como de primavera en los campos de prácticas de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica (ETSIA) de la Universidad de Sevilla (US), un equipo de científicos ha comprobado que la técnica denominada riego deficitario controlado puede ser beneficiosa para el cultivo de tomates. Este método consiste en reducir al máximo el riego en la fase de cultivo más resistente e ir incrementando el suministro de agua conforme comienza la fase de cultivo más sensible al estrés.

“No se trata de utilizar la mitad de agua así porque sí, sino de  realizar un estudio del estado hídrico de la planta y, conociendo sus necesidades, regar el cultivo de manera adecuada en el momento óptimo”, explica la profesora de Ciencias Agroforestales Mireia Corell.

Esta metodología, detallada en la revista Food Chemistry, beneficia al agricultor, al abrir un nuevo camino en la línea de productos hidrosostenibles que se diferencian en el mercado por un consumo reducido tanto de agua como de energía. Y, por otra parte, aporta un valor añadido al consumidor que compra un producto de mejor calidad nutricional y sostenible con el medio ambiente.

Antonio J. Meléndez, profesor de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Sevilla lidera una red de investigación europea denominada European network to advance carotenoid research and applications in agro-food and health, que tiene como objetivo fundamental avanzar en la investigación e innovación en carotenoides mediante la interacción y cooperación entre científicos, técnicos, empresas y otros actores. Asimismo trabaja estrechamente con el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED).

Los carotenoides son compuestos de gran versatilidad e importancia en campos como la agricultura, alimentación, nutrición, salud y cosmética, entre otros. Así, el mercado de estos compuestos como ingredientes de alimentos y piensos crece incesantemente. Por otra parte, muchos estudios concluyen que niveles apropiados de carotenoides en la dieta pueden tener un papel positivo en la protección contra enfermedades oculares, cardiovasculares y diversos tipos de cáncer, entre otras. Esta técnica es extrapolable a otros cultivos como el olivo o el almendro, cultivos en los que ya se emplea comercialmente con buenos resultados.

Estos resultados son fruto de una tesis doctoral de la investigadora Elena Coyago Cruz de la Universidad Politécnica Salesiana de Quito (Ecuador), bajo la dirección de la profesora Corell y el profesor Meléndez. El estudio ha contado además con la colaboración de expertos de la Universidad Miguel Hernández de Alicante, la Politécnica de Madrid, el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS) y el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS) de Murcia.

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