Tecnología emergente conta E. coli

Investigadores del MIT desarrollan un nuevo dispositivo para la detección rápida e ‘in situ’ de patógenos alimentarios

La preocupación por los efectos de Escherichia coli forma parte de los titulares actuales en los medios dedicados a seguridad alimentaria en Estados Unidos. Dos sucesos recientes, ambos de gran envergadura, dan buena cuenta de ello. A finales de mayo, la compañía Smucker Foods of Canada se vio obligada a retirar tres marcas de harina debido a la posible contaminación con E. coli, mientras que a principios de junio el proveedor de alimentos para restaurantes al por mayor Creation Gardens comenzó a retirar más de 22,000 libras de carne de vacuno. Según el Departamento de Agricultura, entre los productos retirados habría carne de res molida cruda y los productos de cortes primarios de carne de res, incluyendo empanadas, costillas cortas y solomillo. Los productos se fabricaron entre el 1 y el 2 de junio de 2017 y se enviaron a Indiana, Kentucky, Ohio y Tennessee.

La preocupación tiene que ver con los números provocados por E. coli O157. Según datos de las autoridades sanitarias estadounidenses, la bacteria es la responsable de aproximadamente 73.000 casos de infección al año, con una mortalidad de 60 casos anuales en aquel país.

En este marco, recientemente científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) han anunciado una nueva batería de pruebas y sistemas de detección que podrían ser empleados por procesadores de alimentos con el fin de combatir E. coli.

La nueva prueba -utilizando un líquido que se une a las proteínas bacterianas- puede ser detectada a simple vista o por un smartphone, ofreciendo una alternativa mucho más rápida y económica a las pruebas de seguridad alimentaria existentes. Los investigadores desarrollaron una metodología relativamente simple para producir gotas complejas de dos hemisferios iguales, uno hecho de fluorocarbonos y otro de hidrocarburos. Los investigadores decidieron explorar el uso de estas gotas como sensores debido a sus propiedades ópticas únicas. En su estado natural, el líquido es transparente. Sin embargo, cuando se aplican a las proteínas encontradas en E. coli, las gotas se agrupan y se vuelven opacas.

Las pruebas de inocuidad alimentaria actuales a menudo consisten en colocar muestras de alimentos en una placa de cultivo para ver si se forman colonias bacterianas dañinas, pero ese proceso tarda entre dos y tres días. Las pruebas más rápidas están disponibles pero son costosas y requieren instrumentos especiales. Con esta nueva prueba, las muestras de alimentos se colocan sobre un código QR que puede ser escaneado con un smartphone. Cuando E. coli está presente, las gotas se agrupan y el código QR no puede ser leído.

El equipo del MIT espera adaptar su nueva tecnología a pequeños dispositivos que contengan gotitas personalizadas para detectar un patógeno diferente y conectadas a un código QR diferente. Esto podría permitir la detección rápida y económica de patógenos en el propio centro elaborador usando sólo un teléfono inteligente. Los investigadores del MIT esperan lanzar una empresa para comercializar la tecnología dentro del próximo año y medio.

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