Nuevo método para detectar micotoxinas en cereales

El método es simple y rápido y podría emplearse como herramienta de cribado en la detección de cereales o alimentos contaminados con micotoxinas

Un equipo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha desarrollado un método que permite detectar con una instrumentación sencilla y económica la presencia en cereales de deoxinivalenol (DON), una micotoxina de riesgo potencial para la salud humana.

El método, basado en el empleo de sensores electroquímicos serigrafiados (SPE) modificados con óxido de bismuto, permite determinar concentraciones de DON del orden de unos 24 microgramos por litro en extractos de cereales, empleando para ello una instrumentación totalmente portátil.

Un sensor electroquímico serigrafiado es una pequeña tarjeta con un circuito eléctrico integrado, el cual está formado por los electrodos y los contactos eléctricos necesarios para la conexión del dispositivo al sistema de medida. Los SPE comerciales son de bajo coste, por lo que se pueden emplear como dispositivos desechables de un solo uso. Además, son estables y no requieren condiciones especiales para su mantenimiento y conservación.

En el trabajo, publicado en la revista Electroanalysis, los científicos aplicaron el método para la determinación de DON en muestras de arroz, utilizando una instrumentación portátil que puede conectarse mediante bluetooth a cualquier ordenador o dispositivo.

Las micotoxinas son compuestos tóxicos que se generan como consecuencia de la presencia de determinados hongos en cereales, en gran parte debido a malas condiciones de conservación. El deoxinivalenol (DON), conocido también como vomitoxina, se encuentra entre las micotoxinas generadas por diversas especies de hongos Fusarium, muy comunes en cereales.

El DON es un compuesto muy estable, por lo que resiste a la mayoría de los tratamientos empleados en la elaboración de los cereales y sus productos derivados. Debido a sus efectos tóxicos, este compuesto supone un riesgo potencial para la salud humana y de los animales, por lo que su presencia en piensos y alimentos está regulada por diversas normativas.

La Comisión del Codex Alimentarius (FAO-WHO) estableció en 2015 unos niveles guía para cereales y productos destinados al consumo humano en un rango de 100 a 2000 mg/Kg. Para asegurar que los alimentos que llegan al consumidor cumplen esta normativa, resulta necesario disponer de métodos analíticos adecuados.

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