Nuevas variedades gallegas de olivo

Un equipo de científicos ha caracterizado por primera vez dos nuevas variedades de olivo en Galicia destinadas al cultivo de aceite vegetal
Imagen de las nuevas variedades de olivo catalogadas / Carmen González-Barrerio, Beatriz Cancho-Grande

El aceite de oliva destaca por sus propiedades saludables y España ostenta el honor de ser el principal productor mundial de este 'oro líquido'. Las principales zonas olivareras españolas se encuentran en Andalucía. Sin embargo, a lo largo de los últimos años están emergiendo nuevas regiones que apuestan por el cultivo de este aceite vegetal y por la explotación de variedades propias a fin de producir aceite de oliva autóctono de alta calidad.

Un ejemplo de ello es Galicia, comunidad autónoma en la que hace poco más de un mes se acaba de acreditar la presencia de dos variedades de olivo autóctono: `Brava’ y `Mansa´, bien adaptadas a las condiciones climáticas gallegas, muy diferentes en pluviometría y horas de sol.  Ahora, por primera vez, un estudio científico en el que participa la Universidad de Córdoba (UCO), junto al equipo de investigación AA1 del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Vigo, ha catalogado cultivares de esta zona del noroeste de España y ha caracterizado sus aceites de oliva. 

Para ello, se ha empleado un protocolo de identificación basado en el empleo de 11 marcadores morfológicos y 14 moleculares (ADN). Dicho protocolo ha sido previamente optimizado por la Universidad de Córdoba y exitosamente utilizado en la Identificación  del banco de Germoplasma del Olivo de Córdoba, una de las colecciones más grandes del mundo y que actualmente incluye más de 800 variedades de 23 países.

Según subraya la investigadora de la Universidad de Córdoba que ha participado en la investigación, Isabel Trujillo Navas, “el conocimiento disponible sobre las características de los aceites de oliva gallegos es escaso y hasta ahora no se había llevado a cabo ninguna caracterización sistemática de este material”. 

Los resultados sirven como base para identificar similitudes y diferencias entre los cultivares en el futuro y arrojan un alto potencial que podría ser utilizado por los productores para mejorar sus estrategias. Además, a pesar de que el cultivo de olivo en Galicia “no es tradicional ni se desarrolla en las mejores condiciones”, el aceite obtenido a partir de estas variedades “tiene potencial y calidad” y presenta diferencias a nivel genético y singularidades “desde el punto de vista organoléptico y de su funcionalidad”.

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