Los genes de los patógenos

Diversas organizaciones impulsan proyectos de secuenciación completa de genomas para combatir las enfermedades transmitida por los alimentos

El conocimiento del genoma, del conjunto de genes de un organismo, desde el humano al de un microorganismo, lleva unos años ya revelándose como una herramienta esencial en la lucha contra la enfermedad en términos globales. Lo es sin discusión cuando se habla de cáncer como lo es también respecto de multitud de patologías entre las que se cuentan como las de mayor prevalencia, sean de origen metabólico, neurodegenerativo o infeccioso.

Como no podía ser de otra forma, el interés se ha trasladado también a las enfermedades de transmisión alimentaria. Si bien el conocimiento de los genes y sus funciones está siendo útil en agricultura y ganadería, y no solo por las investigaciones centradas en la obtención de organismos modificados genéticamente, una segunda cara de la misma moneda está emergiendo con fuerza con el fin de contribuir a evitar enfermedades de transmisión alimentaria y, en una segunda línea de acción, desarrollar instrumentos preventivos y terapéuticos.

Una de las organizaciones que está entrando de lleno en este terreno es la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), la todopoderosa agencia gubernamental norteamericana de la que depende la aprobación de nuevos medicamentos y que vela por la seguridad alimentaria en ese país. Desde esa institución se están sentando las bases para el uso de la secuenciación completa del genoma (WGS, de Whole Genome Sequence) para proteger a los consumidores de enfermedades transmitidas por alimentos en países de todo el mundo. En una reunión conjunta con la Comisión del Codex Alimentarius, la FDA participó en un panel de discusión sobre la mejor manera de compartir WGS a nivel mundial para combatir estas enfermedades y obtener el apoyo de los gobiernos del mundo en este esfuerzo.

Huella genética

A fecha de hoy, la FDA es el líder mundial en el uso del WGS para identificar la naturaleza y fuente de bacterias que contaminan los alimentos y causan brotes de enfermedades de transmisión alimentaria. Mediante la secuenciación de ADN a partir de patógenos que causan enfermedades alimentarias, las técnicas de WGS revelan su huella genética y ofrecen pistas sobre su fuente geográfica, la resistencia antimicrobiana y otros marcadores clave que ayudan a los científicos a responder más eficazmente a la contaminación de alimentos.

En los últimos años, el WGS ha cambiado de forma rotunda la forma en que se detectan, identifican y controlan los riesgos de inocuidad de los alimentos en los Estados Unidos. Esta tecnología es rápida, precisa, rentable, fácil de usar y puede aplicarse universalmente a todos los patógenos transmitidos por los alimentos.

En 2012, la FDA inició el GenomeTrakr, una red internacional de laboratorios de secuenciación de patógenos transmitidos por los alimentos y la elaboración de  una base de datos pública común en tiempo real. El objetivo de GenomeTrakr es simple: ensamblar una gran base de datos de información de secuencias genéticas y metadatos asociados (por ejemplo, ubicación geográfica y fecha) de alimentos, muestras ambientales y casos clínicos humanos aislados de patógenos bacterianos. Esta información puede ser utilizada por los científicos en el seguimiento del rastro de las bacterias que causan enfermedades, desenmascarar la identidad de cada contaminante y ofrecer pistas sobre dónde y cómo entró en el suministro de alimentos.

Las instituciones de salud pública, incluyendo la FDA, la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), han estado insistiendo en la necesidad de “crear conciencia” sobre el valor del WGS y los beneficios de compartir información y metadatos.

Sistemas de vigilancia

El WGS se utiliza en algunos países para apoyar su sistema de vigilancia de enfermedades de transmisión alimentaria o las actividades de investigación de brotes. Se entiende que la comida es una “mercancía global”, con complejas redes de distribución que fácilmente pueden resultar en la venta de alimentos contaminados en más de un país. Por lo tanto, el uso más eficaz del WGS en la vigilancia de las enfermedades transmitidas por los alimentos requiere coordinación y colaboración para proporcionar un beneficio sanitario global a todos los países que comparten sus datos. Un enfoque sería compartir estos datos a través de GenomeTrakr de la FDA.

Hasta la fecha, GenomeTrakr ya ha recolectado más de 142.000 cepas secuenciadas y las ha puesto a disposición de la comunidad científica internacional, así como a las administraciones sanitarias y de control de seguridad alimentaria.

El trasfondo de la bioseguridad

Las medidas impulsadas por la FDA con respecto al conocimiento del genoma de microorganismos patógenos, y que están siendo adoptadas en mayor o menor medida en otros países , no solo nacen por el interés intrínseco de la lucha contra las enfermedades de transmisión alimentaria. La defensa de intereses económicos y de defensa contra el bioterrorismo, según apuntan distintas fuentes, subyacen en el fondo de su planteamiento.

A través de las técnicas de WGS lo que se persigue también es afinar tanto como sea posible la trazabilidad de alimentos presuntamente contaminados por patógenosy, en segundo plano, pero no por ello menos importante, de fraudes alimentarios. Por ejemplo, facilitando la identificación de carne de caballo en hamburguesas de ternera. No sería el caso reciente de los huevos contaminados con fipronil este pasado verano en Europa, puesto que estas técnicas son poco apropiadas para la detección de productos químicos. Pero sí para contrarrestar el efecto de patógenos no solo en productos alimentarios sino en infecciones de animales de consumo humano que obligan a su sacrificio.

En términos de inteligencia y seguridad, Estados Unidos lleva años invirtiendo en técnicas diversas que persiguen la intervención inmediata de las autoridades ante introducciones deliberadas de patógenos en alimentos o procesos alimentarios, una de las causas consideradas más plausibles de bioterrorismo. Si bien hasta ahora solo se han hecho públicos casos no deliberados, el escenario del bioterrorismo a través de la cadena alimentaria lleva años instalado enre los responsables de seguridad estadounidenses.

Comentarios

Añade un comentario

Para comentar tienes que estar registrado.
Registrate o si ya eres usuario

Futuro