La migración de plastificantes en envases alimentarios

En condiciones de uso normales, se da migración de plastificantes a los alimentos en concentraciones por debajo del límite de seguridad y transferencia de disruptores endocrinos a la comida

El hecho de que ciertos compuestos presentes en los envases puedan migrar a los alimentos y ser, por lo tanto, ingeridos, es algo que cada día preocupa más a la sociedad. ¿Hasta qué punto debería preocuparnos? ¿Tendríamos que sustituir nuestros envases de plástico por otros fabricados con otros materiales? Existen multitud de estudios científicos que tratan de aclarar estas y otras dudas. En ellos se han estudiado infinidad de envases en una gran variedad de condiciones. Sin embargo, la mayoría de estos estudios no reproducen de forma realista las condiciones de almacenamiento y uso que se dan en nuestros hogares.

Justamente por ello, investigadores del Instituto de Química Orgánica General (IQOG) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han llevado a cabo un estudio para evaluar la migración de plastificantes y otros compuestos usados para la fabricación de envases de uso alimentario.

En el estudio, llevado a cabo dentro del programa AVANSECAL-CM (S2013/ABI-3028), se han querido reproducir las condiciones de uso de uno de los recipientes para alimentos que más se utiliza cada día: las tarteras de plástico. Los resultados de los análisis mostraron que se produce una migración de plastificantes y otros compuestos de la industria del plástico desde las tarteras a los simulantes de comida. En general, todas las concentraciones fueron bajas, por debajo de 4 ng/mL de simulante, valor muy inferior a los establecidos en el Reglamento (UE) No 10/2011 de la Comisión del 14 de enero de 2011 sobre materiales y objetos plásticos destinados a entrar en contacto con alimentos, con límites máximos de migración específica para algunos de estos compuestos como el bisfenol A (BPA: 0,6 mg/kg), dibutilftalato (DBP: 0,3 mg/kg), butilbencilftalato (BBP: 30 mg/kg) y dietilhexilftalato (DEHP: 1,5 mg/kg).

Se puede concluir que, en unas condiciones de uso normales, la migración de plastificantes a los alimentos no es tan elevada como se ha mostrado en otros estudios. Sin embargo, la migración existe y, aunque sea en bajas concentraciones, hay una transferencia de determinados disruptores endocrinos de las tarteras a la comida almacenada en ellas.

Este proyecto se engloba dentro del programa de investigación AVANSECAL-CM (S2013/ABI-3028), financiado por la Comunidad de Madrid y fondos europeos FEDER, que ha hecho posible la participación de las partes implicadas en un proyecto de la convocatoria Impacto I+D+i.

El programa de investigación “AVANSECAL”, cuyo principal objetivo es la mejora de la seguridad y la calidad de los alimentos, está subvencionado por la Comunidad de Madrid y los fondos europeos FEDER. Es un consorcio formado por más de 90 investigadores pertenecientes a la Universidad de Alcalá, al CSIC, a la Universidad Complutense de Madrid, a la Universidad Rey Juan Carlos y a la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En el programa están integradas varias empresas, tanto del sector de la alimentación como de la instrumentación científica, cuyo interés por los resultados de la investigación se traduce en el apoyo y seguimiento del mismo, así como en la colaboración con los investigadores en el cumplimiento de sus objetivos.

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