La madera, el envase más ecológico

La madera posee condiciones higiénicas iguales o mejores que los plásticos y supone una reducción del consumo de energía, agua y sustancias químicas
envases de madera

La madera es el envase alimentario más antiguo empleado por los humanos. Desde siempre se ha utilizado para la vajilla, los cubiertos y para contener alimentos. Son muchos los ejemplos de alimentos que no se pueden entender sin contemplar la madera en su producción o almacenamiento. Pese a ello, de un tiempo para esta parte se priman los plásticos sobre los materiales naturales, basándose muchas veces en suposiciones, más que en evidencias científicas. La ciencia nos dice que la madera es un buen material que puede ser empleado para el contacto directo con los alimentos. ¿Por qué su abandono?

Una parte de la respuesta la vemos en el mercado. El envasado de alimentos ha evolucionado de una manera exponencial en los últimos 30 años. Hoy en día casi todos los alimentos se venden envasados, ya que se consigue de este modo un aislamiento del medio, se evita su contaminación y se prolonga la vida comercial. Hasta tal punto hemos llegado que un alimento sin envasar se considera menos seguro. Sin embargo, los alimentos considerados de mayor calidad se nos presentan en madera. Es el caso del vino, que se valora más cuando ha pasado meses en una barrica de madera; ocurre lo mismo con el queso, con algunas bebidas de alta calidad y precio y exactamente igual con el pescado fresco y con las frutas y verduras, donde los consumidores están perfectamente familiarizados con su comercialización en cajas de madera.

El consumidor aprecia un producto más natural y ecológico y está dispuesto a pagar más por él. Sin embargo, algunas autoridades sanitarias han considerado a la madera un material inadecuado. En algunos círculos se entiende que al ser poroso existe un riesgo mayor para el crecimiento de microorganismos en su interior.

Las evidencias científicas, no obstante, indican todo lo contrario a las suposiciones higienistas. Es más, se ha demostrado que la madera posee propiedades antimicrobianas evidentes. En consecuencia, no se puede considerar un material contaminante, más bien todo lo contrario. Queda por ver si, después de estos constataciones, la legislación continúa permitiendo el uso de la madera para el contacto alimentario directo.

¿Un problema legal?

En Europa la madera está sujeta a la normativa (EC) 1935/2004 del Parlamento Europeo y del Consejo, del 27 de octubre de 2004 sobre materiales y elementos para estar en contacto con alimentos. Sin embargo, si bien se menciona, no se han desarrollado las condiciones de utilización de la madera, lo que ha permitido que se vayan aplicando exigencias a este material no sujetas a normativa, sino a la mera suposición u opinión de los gestores de las diferentes administraciones sanitarias implicadas.

Hay por tanto objeciones al uso de la madera en contacto directo con los alimentos, ya que generalmente se considera menos higiénico que otros materiales lisos o sintéticos. Hasta la fecha, no hay pruebas de que se haya producido ninguna enfermedad transmitida por los alimentos mediante el uso adecuado de la madera, teniendo en cuenta las normas de higiene para la producción, el almacenamiento y las aplicaciones. Ello no ha sido obstáculo para que, desde la década de 1990, la imagen de la madera se haya ido deteriorando desde un punto de vista higiénico.

La madera como envase

La madera se ha utilizado con seguridad durante siglos en contacto directo con los alimentos. Frutas y verduras, así como pescado fresco o ahumado, se han almacenado en cajas de madera. En la elaboración de quesos y vinos, han sido indispensables los tableros de madera y los barriles en la producción tradicional. Hay muchos otros ejemplos en los que la madera se ha utilizado como un material de embalaje de fuentes naturales.

Según los consumidores y clientes, las principales ventajas de los envases de madera son su carácter natural, su peso ligero, fuerza y buenas cualidades de conservación, incluso en condiciones húmedas, debido a su porosidad y capacidad de absorción.

Ningún consumidor considera la madera como un material inapropiado, más aún, se emplea en multitud de suelos, encimeras de cocina, tablas de corte, etc. La inexistencia de relación entre el empleo de la madera y riesgos para la salud de los usuarios hace apreciar el material y que sea considerado cálido y apropiado para su uso doméstico.

Madera y pescado

Hay alimentos en los que no se considera la eliminación de la madera. Este es el caso del vino, donde hay una cultura mundial de su empleo para conseguir diferentes tipos de productos, con gamas aromáticas, de color, etc., que permite una gran variedad en función de la uva, el área geográfica y la madera empleada para su envejecimiento.

Junto con las bebidas, uno de los productos más frecuentemente comercializado en madera ha sido el pescado. Curiosamente, la tendencia en Europa, y especialmente en España, ha sido su progresiva prohibición. Por este motivo, se realizó un estudio en la Universidad Autónoma de Barcelona, para comparar las características de diferentes envases empleados en pescado fresco, como son el polietileno de alta densidad, la madera de pino, la madera de chopo y el poliestireno expandido.

Después de comparar estos materiales, el que mejor comportamiento antimicrobiano tuvo fue la madera de pino, seguida de la de chopo. Más aún, en el caso de los plásticos se detectó la formación de biofilm en sus superficies, lo que implica la necesidad de lavar el material después de su empleo. De hecho, supone una necesidad añadida de consumir grandes cantidades de energía, agua, detergentes y desinfectantes. Al comparar la contaminación microbiológica del pescado, la carne comestible no tenía diferencias en función del envase empleado.

La conclusión del estudio es que la madera posee condiciones higiénicas iguales o mejores que los plásticos, supone una reducción del consumo de energía, agua y sustancias químicas y es ampliamente aceptado por el consumidor. Es difícil entender los motivos por los que se rechaza, de forma injustificada, la utilización de la madera, más aún, en los usos tradicionalmente aceptados.

Bibliografía

  • Aviat F., Gerhards C., Rodríguez-Jerez J.J., Michel V., Le Bayon I., Ismail R., Federighi M. 2016. Microbial Safety of Wood in Contact with Food: A Review. Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety. 15:491-505.

Comentarios

Añade un comentario

Para comentar tienes que estar registrado.
Registrate o si ya eres usuario

Futuro