La higienización del agua

El agua es un bien escaso y esencial que puede vehicular multitud de peligros para nuestro organismo solo evitables con correctas medidas de depuración y control
agua potable

El consumidor medio suele encontrarse ante un dilema cuando quiere beber agua en casa. ¿La toma directamente del grifo o mejor embotellada? Si decide abrir el grifo, servirla en un vaso y beber puede que le vengan en mente diferentes mensajes agoreros como los que abundan en medios de comunicación que le dicen que esa agua, además de un pésimo gusto, puede ser peligrosa. Si los anuncios han calado y tememos por nuestra salud, sólo nos queda comprar agua embotellada o instalar un depurador o algún sistema de filtración.

No obstante, el consumidor ya paga por el agua a la empresa suministradora correspondiente y, en algunos casos, una cantidad de dinero importante. Es lógico que se pregunte, pues, si el agua de grifo es lo suficientemente segura o la información de los medios es un bulo de carácter alarmista. En realidad, ni una cosa ni otra, todo depende de la zona donde vivamos y de los sistemas de control que se hayan establecido.

El agua potable que consumimos es fruto de una evolución científica que persigue que sea un producto incoloro, inodoro e insípido. Y nada más, es decir, que no provoque problemas de salud en los consumidores. En consecuencia, la puesta en el mercado de este producto no es algo estanco, conforme se producen avances científicos, se van adaptando los sistemas de control, con la finalidad de ajustar las características finales.

Enfermedades

Como es bien sabido, esto no ha sido así desde siempre. El agua ha sido, durante larguísimos periodos de tiempo, el origen de multitud de enfermedades y epidemias que han llegado a diezmar a las poblaciones que la consumían contaminada. Sin ir más lejos, durante siglos se observó la presencia de cólera en toda Europa sin conocer cuál era el agente causal, hasta que se evidenció que la fuente de diseminación de la infección era el agua, que actuaba como vector del vibrión colérico. Hoy en día este problema no existe en ninguno de los países desarrollados, debido, entre otros factores, a la potabilización del agua.

La seguridad del agua solo es posible mediante una potabilización efectivaY si bien el cólera es un problema que vemos desde lejos en nuestro país, no lo es así en grandes áreas geográficas de África, Asia o algunas zonas de América Latina, donde el acceso al agua sigue siendo un problema de salud pública de primera magnitud.

En tiempos más recientes en países desarrollados ha habido igualmente grandes brotes debidos a agua contaminada, como el que se declaró en los años 90 en Estados Unidos, que afectó a 400.000 personas en Milwaukee. El agente etiológico, Cryptosporidium, un parásito de difícil eliminación.Otros microorganismos como enterobacterias (Escherichia coli, Salmonella y Shigella entre ellas), Bacillus (entre ellos hay patógenos claros como el Bacillus anthracis, responsable del carbunco o ántrax) o virus (hepatitis A y virus tipo Norwalk) también han sido responsables de otros brotes de cierta magnitud. Es el caso de un episodio de ántrax en 1957 por el consumo de agua de río no potabilizada (Merrimack River, Estados Unidos) y otro más reciente como el gran brote por consumo de agua de Andorra, envasada contaminada con virus y que afectó a miles de personas en Cataluña.

La única manera de certificar la seguridad del agua es su tratamiento mediante una potabilización efectiva. En cualquier caso, hay que destacar que ésta sólo se realiza a las aguas de consumo urbano, mientras que las agua envasadas no se potabilizan ya que se obtienen directamente en los manantiales en unas supuestas condiciones higiénicas, algo que solo podremos afirmar si se dan los controles adecuados.

¿El agua se puede contaminar?

El agua que discurre por los cauces naturales, desgraciadamente, no suele cumplir unos mínimos higiénicos que permitan su consumo sin riesgo sanitario, aunque no tenga color, olor o sabor. Al agua se le añaden multitud de contaminantes orgánicos. Generalmente, en los nacimientos de los ríos el agua es segura. Sin embargo, conforme va descendiendo por su cauce se va a encontrar restos de materia fecal animal, excrementos que se entienden como restos naturales que proceden de animales que pueden estar enfermos o ser portadores de enfermedades peligrosas (tuberculosis, brucelosis, carbunco, infecciones de piel con abscesos o bolsas de pus). Esta contaminación se diluye en el agua y no se ve, pero entraña un riesgo notable.

Conforme este cauce discurre, incluso por parques naturales controlados, puede contactar con cadáveres de animales, los cuales poseen una elevada contaminación, materias fecales de diversa procedencia o de explotaciones agrarias o ganaderas. Estos microorganismos pueden pasar al agua y de aquí ser distribuidos a núcleos de población importantes.

Tratamientos

Diferentes han sido los tratamientos propuestos para la higienización del agua. Entre ellos, los más empleados han sido la cloración, la ozonización y la radiación ultravioleta, asociada a la filtración y ultrafiltración. La primera es empleada en la mayoría de los países, ya que el hipoclorito no es caro y es enormemente eficaz, asegurando una adecuada desinfección del agua de consumo. La conocida lejía o hipoclorito de sodio, es capaz de eliminar grandes cantidades de bacterias, virus, hongos e incluso parásitos.

El hipoclorito no suele ser completamente eficaz para eliminar los ooquistes de Cryptosporidium, parásito vehiculado especialmente por el agua. En estos casos, el mejor sistema es una ultrafiltración de la misma, que asegure que los ooquistes se retienen en los filtros y no pasan al agua de consumo. Este tratamiento se realiza posteriormente a la potabilización.

En cuanto a la ozonización, está siendo un tratamiento muy aplicado, tanto solo como en asociación con radiación ultravioleta. El motivo es que no quedan elementos potabilizantes con sabor. Este es un problema destacado por los consumidores de nuestro país, de forma que cuando un agua posee un sabor a lejía es rechazado. En este sentido, las empresas del sector han de buscar otras soluciones que permitan obtener un agua segura sin sabor.

El país que más ha empleado el hipoclorito, a elevada concentración, es EE UU. En Europa, todos los países mediterráneos y el Reino Unido han empleado la lejía de forma generalizada, mientras que los países nórdicos y Alemania no la emplean, debido a que no aceptan de buen grado el aroma y sabor a potabilizante que le confiere el cloro. En este caso, en Alemania se generaliza el consumo de agua embotellada, pero en Noruega, por ejemplo, se puede consumir directamente el agua no potabilizada.

La ozonización es muy empleada en Alemania y en los países DACH (Alemania. Austria y Suiza). No obstante, en Europa, cada vez es más frecuente el empleo de ozono, radiación UV y ultrafiltración. Esto implica tener un producto microbiológicamente seguro, aunque la ausencia de lejía no garantiza la inactivación de los problemas microbiológicos que ocurran durante la distribución de agua debido a problemas en las cañerías. En estos casos, el que el agua esté en circulación limita la formación de grandes biofilms o grupos de microorganismos que se pegan a las superficies, lo que permite mantener el agua en unas condiciones aceptables.

Contaminación química

El agua se puede contaminar también con residuos químicos. En este caso, las vías de contaminación son similares a la de origen orgánico. Debido a la actividad agrícola, ganadera, industrial o urbana, se van a ir vertiendo diversos residuos al medio acuático, que los va a diluir y transportar. En esto casos, se ha detectar la presencia de estas sustancias antes de la entrada de estas aguas contaminadas a las plantas de potabilización o tratamiento.

Este se considera un problema serio, por cuanto hay que evitar la llegada de aguas químicamente contaminadas al consumo humano. La detección de sustancias químicas en el agua es más rápida que el análisis de microorganismos. De hecho, las plantas de tratamiento disponen de sistemas de detección temprana de los contaminantes químicos en el agua. En el caso de que se detecte agua contaminada, no se emplea para el abastecimiento humano, lo que previene consecuencias de intoxicación química masiva.

Bibliografía

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  • Shannon M.A., Bohn P.W., Elimelech M., Georgiadis J.G., Mariñas B.J. y Mayes A.M. 2008. Science and technology for water purification in the coming decades. Nature, 452:301-310.
  • Villanueva, C.; Kogevinas, M. y Grimalt, J. 2001. Cloración del agua de bebida en España y cáncer de vejiga. Gac. Sanit. 15(1):48-53.

Comentarios

Mercedes Marín25-ago-16
Artículo muy intersante. La página me parece necesaria y les agradecería si pueden enviar un newsletter para ir conociendo las novedades
José Juan Rodríguez Jerez26-ago-16
Gracias por el interés en el artículo. Esperamos que a partir del 1 de septiembre esté el newsletter listo

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