Iniciativa europea para prevenir la intoxicación alimentaria por peces tropicales

Los peces que habitan en arrecifes coralinos pueden desarrollar la ciguatera, que se extiende por la cadena alimentaria
ciguatera
Ejemplares afectados por la toxina que causa la ciguatera

Redacción

Que la globalización es un hecho, se da por cierto. Y que los efectos del cambio climático se están generalizando y afectando hábitats concretos, también. La conjugación de ambos fenómenos está propiciando el desplazamiento de especies animales y vegetales que se adaptan a menudo con una agresividad mayor que las especies autóctonas a nuevos entornos. Pero si no es posible el desplazamiento, muchas comunidades locales acaban pereciendo por el cambio de condiciones ambientales.

Parte de este fenómeno se está observando en la actualidad en los arrecifes coralinos tropicales. En la llamada Gran Barrera que circunda parte del continente australiano, se han detectado muertes masivas de coral que se atribuyen al calentamiento de las aguas, con las consiguientes migraciones de especies marinas por la pérdida de hábitat.

A otro nivel, algo parecido sucede en los trópicos, donde ocasionalmente se han detectado colonizaciones locales de los arrecifes de coral por un tipo de algas dinoflageladas. Esta variedad es ingerida por los peces llamados cigüateros, entre los cuales se encuentra el mero y otras variedades comestibles. Sustancias tóxicas secretadas por estas algas pueden provocar ciguatera, una intoxicación alimentaria de la que se reportan unos 50.000 casos al año que cursan con efectos leves pero que, ocasionalmente, puede provocar paro respiratorio. Los índices de mortalidad alcanzan el 5% del total reportado.

La mayor parte de casos se dan en islas y zonas costeras tropicales, pero de un tiempo a esta parte, se han dado casos en lugares apartados. El hecho de que las toxinas sean bioacumulables (se acumulan de un pez a otro hasta llegar a la cúspide de la cadena alimentaria) y los efectos del cambio climático junto con la globalización, son la explicación más plausible.

Alertas alimentarias

Dado de que se trata de una toxi-infección que suele pasar desapercibida y que mayoritariamente cursa con síntomas leves y en zonas alejadas de Europa, la UE hasta la fecha no ha incorporado la ciguatera en sus capítulos normativos. El hecho de que en España ya se hayan diagnosticado un centenar de casos, todos ellos en Canarias, y el temor a que surjan brotes en el continente, ha propiciado un cambio de registro.

Fruto de este cambio es la iniciativa emprendida por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria para determinar con mayor precisión el alcance real de la ciguatera y, en caso necesario, promulgar la correspondiente regulación. El proyecto se liderará desde España, como recoge un convenio firmado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AECOSAN) y la EFSA, su homóloga europea. Además de España, en el proyecto, suscrito el pasado mes de abril, participan Portugal, Francia, Alemania, Grecia y Chipre.

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