El mayor bienestar animal da mejor carne

Las explotaciones con un manejo, alimentación y condiciones de alojamiento adecuados reducen los comportamientos sexuales y agresivos

La carne de cerdo con olor sexual resulta menos agradable por los consumidores en comparación con la carne de cerdas primerizas o sin olor sexual, de acuerdo con un trabajo publicado en el portal especializado 3tres3. El estudio señala que el uso de verracos con valores genéticos bajos para olor sexual se mostró como una medida preventiva eficaz para reducir el olor sexual de la carne. Las explotaciones con un manejo, alimentación y condiciones de alojamiento adecuados ven reducidos los niveles de comportamiento agresivo. Las puntuaciones de la nariz humana fueron el mejor predictor de la percepción del consumidor, en comparación con los niveles bioquímicos de escatol y de androstenona.

El trabajo tenía como objetivo la evaluación sensorial de la carne de cerdo procedente de machos enteros, así como valorar medidas preventivas para reducir la prevalencia del olor sexual. Del mismo modo, se pretendía establecer la relación entre el manejo de la explotación y los niveles de agresividad, presencia de cojeras y lesiones en piel de los verracos.

Se determinó la similitud del orden de clasificación entre la percepción del olor por parte del consumidor y las puntuaciones de la nariz humana y los niveles de escatol y androstenona, respectivamente. Los consumidores evaluaron la carne que pasó la prueba de detección de olor sexual comparable a la carne de primerizas. Las muestras de carne que no pasaron esta prueba fueron evaluadas como menos favorables.

En el estudio, el uso de pocos comederos, la alimentación restringida, un bajo nivel de aminoácidos en la dieta, un suministro insuficiente de agua del sistema de bebederos, presencia de enfermedades, un clima subóptimo y el temor a los seres humanos se asociaron con un mayor nivel de comportamiento sexual y agresivo y más lesiones en la piel. En cambio, el alojamiento de los animales en corrales limpios, con paredes parcialmente abiertas, uso de comederos largos y alimentación húmeda con subproductos se asociaron con un menor comportamiento sexual y agresivo y menos lesiones cutáneas.

Tener más de 30 animales por corral se asoció con una mayor probabilidad de niveles elevados de prevalencia de olor sexual, mientras que las buenas condiciones higiénicas se asociaron con niveles de prevalencia de olor sexual inferiores.

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