Contando atunes

Los resultados obtenidos con un nuevo método de medición pueden contribuir a la recuperación de las poblaciones y a la sostenibilidad de la pesquería del atún rojo
atún rojo
Recreación del nuevo sistema de conteo de atún rojo

Los atunes se enjaulan en alta mar y se remolcan a la costa para engordarlos en otras jaulas. Ahora investigadores de la Universidad Politécnica de Valencia y del Instituto Español de Oceanografía han desarrollo una técnica, mediante sistemas de medición acústica y de visión estereoscópica, que permite contarlos y medirlos de forma automática durante el traspaso de una jaula otra. Así se estiman mejor las cuotas de pesca establecidas por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico.

El nuevo sistema realiza la medición automática de la biomasa y el conteo de atunes rojos capturados por las empresas de pesca, lo que contribuye a la protección de esta especie. El avance se ha logrado junto al Instituto Español de Oceanografía (IEO) dentro del centro mixto Unidad de Tecnología para Estudios Marinos (UTEM).

El sistema, diseñado en el marco del proyecto europeo BIACOP, ha disminuido en un 20% el margen de error en biomasa de los actuales sistemas de estimación de las cuotas de pesca establecidas por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT). El desarrollo combina sistemas de medición acústica para el conteo y de visión estereoscópica para obtener medidas 3D de los atunes.

El atún rojo está muy valorado en todo el mundo, especialmente en Japón. Los atunes son capturados en alta mar e introducidos en jaulas de transporte, que son remolcadas hasta zonas costeras en las que están instaladas las jaulas de engorde. Allí se realiza la transferencia de atunes de unas jaulas a otras. Cada empresa tiene asignado un número de barcos y, cada barco, una cantidad de atunes que puede pescar. La idea es que solo se capture y se transfiera a las jaulas de engorde la cantidad de atún rojo autorizada.

Hasta ahora, el conteo de atunes durante la transferencia desde las jaulas de cerco a las jaulas de engorde lo realizaba un operario con un software básico y de manera manual. “Esto hacía que los márgenes de error fuesen más altos y que se produjesen sobre o subestimaciones en muchas ocasiones, especialmente porque las imágenes también reportaban situaciones de baja visibilidad para el operario”, comenta Gabriela Andreu, investigadora del Área de Visión por Computador del Instituto Ai2.

 “El proyecto BIACOP ha conseguido que el proceso de conteo sea totalmente automático. La idea es que el sistema sea reconocido y de obligatoria aplicación, y que todos los países utilicen los mismos criterios para garantizar la sostenibilidad de esta especie de atún”, señala Andreu.

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