Aprovechar las tierras salinas para producir biomasa

El cultivo de caña común en tierras marginalizadas podría generar la biomasa suficiente para producir la electricidad necesaria para un millón de personas
caña común

Investigadores del Grupo de Agroenergética de la Universidad Politécnica de Madrid (GA-UPM) han desarrollado una metodología que permite identificar tierras marginales donde se pueden cultivar especies de plantas tolerantes a la salinidad con fines de bioenergía. Según los resultados obtenidos, considerando la cantidad de tierras agrícolas marginalizadas por la salinidad donde el cultivo de caña común sería sostenible en nuestro país, se podría producir anualmente una cantidad de biomasa equivalente a la electricidad consumida por cerca de 1 millón de habitantes al año.

En el área de la bioenergía, es decir, de la producción de energía renovable a partir de la biomasa, la Unión Europea (UE) está llevando a cabo medidas regulatorias para limitar la utilización de cultivos agroalimentarios y el cambio del uso de la tierra que conlleva pasar de producción agroalimentaria a producción de bioenergía. Sin embargo, a la vez, la UE está impulsando la producción de biocombustibles sostenibles a partir de biomasas lignocelulósicas. Por ejemplo, en los últimos años ha estado apoyando la investigación sobre cultivos energéticos específicos de naturaleza lignocelulósica, como la caña común o el panizo de la pradera, y sobre su producción de biomasa cuando se cultivan en tierras marginales -o marginalizadas- de la producción agraria. En este sentido, uno de los factores que más influyen para la consideración de tierra marginal es la salinidad, por cuanto que limita el crecimiento vegetal. El grado en que las plantas resultan afectadas depende mucho de la especie vegetal que se trate y del nivel de salinidad.

El interés de la caña común reside en que reúne las características siguientes: planta herbácea perenne, adaptada a condiciones edafoclimáticas muy diversas, gran rusticidad, alta productividad en condiciones hídricas no limitantes, cosecha anual de biomasa lignocelulósica y, como se ha visto, tolerancia a la salinidad. Para saber hasta qué punto podría promoverse su cultivo en zonas salinas habría que hacer una gran red de ensayos, o bien desarrollar una metodología que permitiera hacer esa estimación a partir de la mejor información disponible.

Con este objetivo, los investigadores del GA-UPM han desarrollado una metodología específica para estimar la producción de biomasa que podría suponer la utilización de tierras marginales salinas y tierras marginalizadas con posibilidad de riego con aguas salinas, para la producción de biomasa con la caña común.

Según este trabajo, en la España peninsular existen cerca de 34.500 hectáreas de tierras agrícolas marginalizadas por la salinidad donde el cultivo de caña común sería sostenible, con una producción potencial de biomasa de 597.400 toneladas de materia seca anuales, equivalentes a 10,5 millones de gigajulios (GJ) al año de energía primaria, algo así como la electricidad consumida por cerca de 1 millón de habitantes al año.

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