Alimentación en 3D

Las impresoras de alimentos en 3D elaboran platos a partir de ingredientes frescos en forma de puré con diseños originales y según el gusto del consumidor
impresoras 3D

El pasado mes de julio se inauguró en Londres el primer restaurante que ofrece comida elaborada a partir de impresoras 3D. Algunos de los utensilios como sillas, cubiertos, vasos, platos o incluso la iluminación también se creará usando este tipos de impresoras. Según sus creadores, se trata de un nuevo concepto de restaurante itinerante que dará la vuelta al mundo, el que colabora el chef español Mateo Blanch, que actualmente cuenta con una estrella Michelin.

El nuevo concepto recibe el nombre de pop-up, que podría traducirse como emergente y se inspira en el nombre que se utiliza en las ventas emergentes de internet. Esta tendencia nació en ciudades como Nueva York y Londres, donde nuevos diseñadores y talentosos chefs buscaban vías alternativas para dar a conocer el resultado de su trabajo tratando de ahorrarse costes fijos como alquiler de espacios, impuestos o incluso personal.

Los restaurantes pop-up son establecimientos temporales que pueden durar meses, semanas, días o horas, y que se pueden habilitar en cualquier sitio: casas particulares, un barco, una caravana, un autobús, o cualquier sitio abandonado pero que sea atractivo para el público en general. Se dan a conocer a través de las redes sociales donde las convocatorias se difunden con un margen de tiempo muy reducido,  y donde la exclusividad y el secretismo son valores muy preciados.

Imprimir comida

Las impresoras de alimentos en 3D son una nueva generación de electrodomésticos destinados al ámbito doméstico y a la restauración que combinan tecnología, comida, arte y diseño. Todavía no es posible cocinar propiamente con ellos, pero sí preparar platos con una presentación y un diseño originales. Distintas compañías tecnológicas, en su mayor parte de tamaño reducido, trabajan ya en modelos en los que la cocción sea posible.

Las impresoras 3D permiten elaborar platos originales a partir de alimentos triturados y diseños previos

En el ámbito doméstico la impresora 3D está pensada para gente joven, plenamente adaptada a las nuevas tecnologías y al mundo digital, con trabajo, poco tiempo para cocinar, pero que se preocupa por su salud y lo que come. El nuevo utensilio de cocina permite elaborar platos originales con los ingredientes escogidos, pero dispuestos de otra manera y con capas diferenciadas. Según el calibre de la boquilla de salida del ingrediente se pueden preparar distintos platos como pizzas, raviolis, ñoquis, espaguetis, hamburguesas de verdura y de carne, nuggets, quiche, patatas fritas, hummus, galletas, bizcochos, chocolates… Y con el diseño que uno quiera.

Al igual que ocurre con otras impresoras 3D, las específicas para alimentos trabajan a partir de aplicaciones disponibles en internet y conectadas a una red wifi. Desde ahí es posible crear recetas y diseños propios, además de descargar los elaborados por otros usuarios.

Tecnología e innovación

Como es de suponer, no todo el mundo en el campo de la restauración es partidario de esta particular tecnología. De hecho, es algo frecuente cuando se mezclan tecnologías y alimentación, especialmente en la cocina, tanto doméstica como colectiva. Algunos grandes cocineros se han mostrado reacios a incorporar las impresoras 3D, no quieren perder la esencia de lo que entienden como “la buena cocina”.

No obstante, cada vez es más numeroso el grupo que opina que si las nuevas tecnologías y las innovaciones permiten obtener un producto de calidad, bienvenidas sea la impresión en 3D. Existen ya diferentes empresas que están desarrollando impresoras 3D en colaboración con expertos en el campo de la alimentación. Entre ellos, grandes cocineros, ingenieros o tecnólogos. Entre otros desarrollos, se espera que pronto estén a disposición nuevos y mucho más sofisticados capaces de cocinar, además de “imprimir” cubiertos, platos y vasos desechables.

Alimentación en digital

Que tecnología y alimentación caminan cogidas de la mano es algo que se da por hecho desde hace años. Lo que nadie presuponía es que fuera posible “imprimir” platos elaborados mediante sistemas informáticos aunque la matricería convencional pudiera dar pistas de ello.

El auge del sector se hace evidente con la aparición de revistas online especializadas en el sector alimentario. En ellas hay de todo y para todos. Desde publicaciones especializadas en sectores muy concretos, hasta las de carácter sectorial pasando por las omnipresentes guías de rectas y dietas de todo tipo. La relevancia de los temas gastronómicos en las redes sociales, con millones de “likes” en Twitter, Facebook e Instagram, así como el triunfo de los concursos de cocina en televisión, son otra prueba fehaciente del interés que despierta la cocina.

Una tendencia, por otra parte, que no pasa desapercibida a los inversores. Es por ello que no dejan de aparecer proyectos que nos hacen la vida más fácil como aplicaciones móviles que nos traen la compra a domicilio, consultas con nutricionistas, apoyo a productores locales permitiendo poner en contacto a productores con consumidores para evitar intermediarios y favorecer el consumo de proximidad, comida a domicilio o al lugar de trabajo, y un larguísimo etcétera.

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