Un informe rebate el poder de los suplementos antioxidantes

No está acreditado científicamente que los suplementos antioxidantes prevengan las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y otras enfermedades crónicas

De acuerdo con el decir popular, nada mejor que tomar un suplemento antioxidante para prevenir dolencias crónicas, en su mayor parte graves. De la mano de campañas publicitarias más o menos afortunadas y del parecer de especialistas que se han revelado como poco informados, el consumo de este tipo de suplementos ha hecho fortuna entre amplios sectores de la sociedad hasta el punto de que nadie se atreve a discutir su bondad y mucho menos su veracidad.

De ahí que, como destaca el grupo de Nutrimedia de la Universidad Pompeu Fabra en un informe reciente, los suplementos antioxidantes gocen de un gran predicamento popular para prevenir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el alzhéimer y otras dolencias crónicas. El informe recoge que entre el 20-40% de la población en Europa y EE UU consume estos complementos dietéticos, y que en España esta proporción es menor, del 10%.

Estos volúmenes de consumo representan, sin duda, un gran negocio. Justamente por este motivo, los suplementos antioxidantes y vitamínicos en general han propiciado infinidad de estudios con el objetivo de demostrar sus bondades o de evaluar clínicamente su efecto sobre el organismo. Pero como señala Nutrimedia, en los estudios se observa una “muy variada calidad sobre sus supuestos beneficios para la salud”.

Las conclusiones de estas investigaciones son lo suficientemente discordantes como para dar pie a la difusión de mensajes diversos, más o menos autorizados, sobre las bondades de estos productos. En muchos de ellos se mezcla la retórica científica sobre los efectos nocivos de los radicales libres (producidos por las radiaciones ionizantes, el tabaco y, en general, las reacciones oxidativas) y el efecto protector de los suplementos antioxidantes. Sin embargo, esta “lógica antioxidante” resulta ser un mito porque no está apoyada por evidencias científicas. 

De acuerdo con Nutrimedia, el mensaje propagado por distintos actores en el que se alaba el poder de los suplementos antioxidantes deba ser considerado “probablemente falso”. La principal razón es la “baja confianza” en los resultados de investigaciones que indican que la suplementación con antioxidantes reduce el riesgo de mortalidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Las evidencias científicas actuales no respaldan el consumo de suplementos antioxidantes en la población general para la prevención de las enfermedades crónicas. Es más, en una guía del prestigioso National Institute for Health and Clinical Excellence (NICE) del Reino Unido, se recomienda no tomar suplementos antioxidantes (vitamina E y/o C), betacaroteno o ácido fólico para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

En este contexto, algunos autores mencionan que estos suplementos deben considerarse como medicamentos y deben someterse a una evaluación suficiente antes de comercializarse. No se recomienda el consumo de suplementos de antioxidantes, sin indicación y supervisión médica. Su consumo puede ser perjudicial para la salud.

En vez de suplementos antioxidantes, lo que se recomienda es tomar frutas y verduras, que son alimentos ricos en vitaminas y minerales, incluyendo betacaroteno, vitamina A, vitamina C, vitamina E y selenio, que tienen un potencial efecto antioxidante. Es probable que buena parte de las propiedades saludables de las frutas y los vegetales se deban en cierta medida a su elevado contenido en compuestos antioxidantes. 

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