No hay acuerdo para los huevos

Un nuevo estudio sugiere ahora que el consumo moderado de huevos reduce el riesgo de infarto
huevos colestero y riesgo cardiovascular

A.R. | REDACCIÓN

No hay manera de ponerse de acuerdo sobre si el consumo diario de huevos es bueno o malo para la salud. Ni logran el consenso los nutricionistas ni tampoco el resto de la comunidad científica. Depende de donde sople el viento y con que intensidad, la historia, y las hemerotecas, nos señalan sus bondades y maldades sin solución de continuidad.

Ahora parece que lo óptimo sería comer al menos una unidad diaria. Esto es, un huevo al día para no sufrir efectos nocivos sobre el sistema cardiovascular y, además, como sugiere un metaestudio recién publicado, reducir nuestro riesgo de infarto. Ni más ni menos que un 12% menos. El estudio ha analizado los datos de más de medio millón de personas de distintos países, España entre ellos, con y sin enfermedad coronaria e ingesta regular de huevos. Los datos proceden de los resultados de investigaciones que se han publicado desde 1982 hasta la actualidad y se ha valorado el riesgo de infarto y de ictus.

A propósito del colesterol

Como norma general, hay coincidencia en señalar el huevo como un alimento saludable y especialmente nutritivo. Su contenido en proteínas de alta calidad, así como de folato, yodo, zeaxantina y vitaminas D, A, B2 y B12, resultan de gran interés nutricional. Pero también hay colesterol, unos 180 mg de media en cada huevo. Y no está nada claro que tanto colesterol diario sea bueno para la salud.

La poderosísima Asociación American del Corazón recomienda que la dosis máxima de colesterol no supere los 300 mg por día en la dieta. Y para quien tenga un alto riesgo de enfermedad cardiovascular, la dosis se reduce a 200 mg. Eso, en Estados Unidos, porque en Europa se mantienen los 300 mg de colesterol diario sea cual sea el estado del consumidor. Mientras, como defiende el artículo recién publicado, no hay por qué restringir la cantidad de huevos que se comen al día.

Lo que no está claro, al parecer, es el impacto real del colesterol en la dieta diaria. Algunos científicos denuncian lo que a su entender son “serias inconsistencias” entre los niveles de colesterol en sangre y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Son los mismos que cargan contra un uso que consideran abusivo de estatinas, empleadas justamente para reducir los niveles de colesterol circulante.

Dietas personalizadas

El investigador Ioannis Zabetakis, de la universidad británica de Limerick, figura emergente en Ciencias de la Alimentación, sostiene que se ha puesto un “énfasis médico excesivo” sobre el papel del colesterol “malo” y la necesidad de corregir los niveles anómalos farmacológicamente mediante la administración de estatinas. Máxime cuando no están nada claros cuales deben ser esos valores, asegura y cuando el recurso a fármacos aporta el mismo beneficio que una dieta equilibrada y ajustada a cada caso.

El conocimiento cada vez mayor de nutrientes esenciales y su impacto bioquímico, así como de las vías moleculares en las que intervienen, deberían posibilitar, apunta el científico, una revisión a fondo de conceptos nutricionales “demasiado asentados”. Del mismo modo, la interpretación de datos genómicos asociados a la dieta deberían “ser tenidos en cuenta” para futuras dietas diseñadas de forma cada vez más individualizada.

Otra cosa, sugiere, es la interpretación de los metadatos, la información obtenida a partir de big data, fenómeno cada vez más común en ciencia. En estos estudios se toman datos de miles de trabajos de investigación y se reevalúa el resultado tomando incluso series históricas. El problema es a partir de que momento los resultados son de suficiente calidad y veracidad como para darlos por buenos en un momento en el que la aceleración de la ciencia es exponencial.

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