Alegato contra la información engañosa

El libro ‘Vamos a contar mentiras’ desarma mitos y leyendas urbanas sobre los nuevos alimentos y denuncia el peso de la publicidad
José Manuel López Nicolás

Redacción.- José Manuel López Nicolás forma parte del grupo de excelencia “Bioquímica y Biotecnología enzimática” de la Universidad de Murcia. Su nombre está asociado a la investigación y a la docencia y, desde hace años, a un blog de divulgación científica ampliamente reconocido y premiado, Scientia. Desde hace unos pocos meses, lo está también al mundo editorial tras la publicación de su nuevo libro, “Vamos a contar mentiras. Alimentos y cosméticos desmontados por la ciencia” (Cálamo, 2016). En él vierte sus conocimientos en Tecnología de Alimentos, desarma muchos de los mitos que acompañan los llamados “nuevos alimentos” y lanza una crítica feroz al papel que desempeñan el márqueting y las campañas publicitarias, al tiempo que denuncia “el contradictorio” parecer de las instituciones europeas en materia normativa.

“Llevando una alimentación correcta y un estilo de vida saludable es muy sencillo alcanzar las cantidades recomendadas de todos los nutrientes”, asegura López Nicolás al referirse a los alimentos funcionales, para los que no guarda demasiado respeto. “Son un parche sin sentido que esconden las malas prácticas nutricionales” de nuestra sociedad, asegura en su texto.

Este mismo enfoque beligerante, en el que incluye una crítica nada velada a declaraciones y alegaciones nutricionales y de salud o afirmaciones en las etiquetas que no se corresponden con la realidad científica, López Nicolás lo extiende a la creciente variedad de leches existentes en el mercado, la lactosa (“es absurdo que los tolerantes compren leche sin lactosa”, exclama), el consumo excesivo de azúcar o de bebidas energéticas. De estas aclara que contienen el equivalente a “2 ó 3 tazas de café y hasta 75 gramos de azúcar”.

Ataca también a otro fenómeno muy extendido, la quimiofobia, según el cual cualquier producto al que se le añada un aditivo es perjudicial para la salud. La quimiofobia, explica en su libro, “ha calado en la sociedad” y las empresas alimentarias se aprovechan de ello al anunciar productos libres de aditivos, cuando son estos compuestos, precisamente, los que hacen posible que muchos alimentos estén en las estanterías del súper.

A través de ejemplos con nombres y apellidos, el investigador pone de manifiesto lo que entiende como malas prácticas de la industria alimentaria y cosmética, lo que a su entender es “un caos regulatorio” en el seno de la Unión Europea y la “desinformación” generalizada del consumidor. Al tiempo, hace un llamamiento a fomentar el espíritu crítico sustentado en la realidad científica.

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